La precaria apertura del Parque de Atracciones, dos operarios para todo el recinto y dudas sobre la seguridad: "Si no lo veo claro, no pienso ponerlo en marcha"

La precaria apertura del Parque de Atracciones, dos operarios para todo el recinto y dudas sobre la seguridad: "Si no lo veo claro, no pienso ponerlo en marcha"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

La precaria apertura del Parque de Atracciones, dos operarios para todo el recinto y dudas sobre la seguridad: "Si no lo veo claro, no pienso ponerlo en marcha"

El Parque de Atracciones de Zaragoza abre este sábado sus puertas en una situación de extrema precariedad. Lo hará para un evento privado, una comunión con 70 invitados, y con unos servicios mínimos que los propios trabajadores consideran insuficientes: dos operarios para todas las atracciones, un técnico de mantenimiento y sin personal de limpieza. El comité de empresa, representado por CCOO, ha denunciado la incertidumbre laboral y las dudas sobre la seguridad de las instalaciones.

La plantilla pone en duda que el parque esté en condiciones de prestar el servicio. “La seguridad está por encima de todo”, recordaban desde el sindicato, y la inquietud es máxima.

Raúl Giménez, presidente del comité de empresa y operario de la montaña rusa Moncayo, es uno de los dos trabajadores de atracciones convocados para este sábado. “Desconozco si cuando llegue me darán las llaves de todas las atracciones y pretenden sobrecargarnos laboralmente”, ha explicado.

La desconfianza sobre el estado de las máquinas es total, ya que el mantenimiento habitual que realizan los propios operarios no se ha producido. “Si yo estimo que algo no se encuentra en condiciones o un estado óptimo de uso, no lo pienso poner en marcha”, ha sentenciado Giménez, quien ha subrayado que un parque de estas dimensiones requiere personal de mantenimiento, de limpieza y varios operarios, algunos por atracción.

El origen del conflicto se encuentra en un proceso de licitación fallido. La nueva adjudicataria, la sociedad Moncayo Leisure, participada en un 80% por el grupo argentino Fenix Entertainment y en un 20% por la familia Morte (gestora histórica), no llegó a firmar la asunción del servicio.

Esto ha obligado al Ayuntamiento de Zaragoza a activar una orden de continuidad, forzando a la empresa saliente, el Parque de Atracciones de Zaragoza (PAZ), a seguir al frente hasta noviembre.

La situación se agrava porque la empresa de los Morte, actual gestora, ha solicitado el concurso de acreedores, lo que añade más incertidumbre al futuro del recinto y de sus trabajadores. La compañía ha aplicado un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) sin acuerdo que afecta a 69 de los 81 empleados de la plantilla durante 113 días.

El personal, como ha explicado Carlota García, miembro del comité, se divide entre fijos y fijos discontinuos, que esperaban sus llamamientos desde febrero. “Hay trabajadores con una situación complicada, que llevan casi 30 años trabajando y a los que por su edad les va a ser complicado encontrar otro trabajo”, ha lamentado. Para muchos, este no es un empleo temporal, sino su único ingreso.

La vinculación emocional con un trabajo que algunos desempeñan desde hace décadas es profunda.

“He visto crecer a los niños, que han sido padres y me han venido con su hijo”, ha relatado emocionada Mapi Casas, con 25 años de experiencia en el parque. Este desgaste está pasando factura a la salud de la plantilla. “Tengo crisis de ansiedad, insomnio…”, ha confesado esta misma trabajadora. “Esto ya no es solo por un sueldo, es por la dignidad que tiene nuestro oficio”, ha remachado Giménez.

Ante este escenario, Juan Leiva, responsable de Acción Sindical de CCOO, ha anunciado que solicitarán una reunión con la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y su equipo de gobierno en el Ayuntamiento para explorar vías de solución.

El sindicato recalca que el problema de fondo “no es tanto estrictamente laboral, sino que es un problema empresarial”, y han puesto el foco en las condiciones de la licitación.

Leiva ha revelado que la adjudicataria obtuvo una puntuación de 36 sobre 100 en la valoración de los requisitos, un aprobado que considera insuficiente. “Con esa nota en cualquier sitio no te dan el carné de conducir ni apruebas un examen”, ha ironizado. Desde CCOO aseguran que colaborarán para buscar una salida que garantice la continuidad de la actividad y el empleo.

Para los trabajadores, el parque “no es un simple sitio para pasar la tarde, para mí es una institución”, ha afirmado Raúl Giménez. A lo largo de 50 años de trayectoria, el recinto se ha convertido en un punto de encuentro social y en un referente de ocio que ha atraído a público de comunidades vecinas como Navarra, La Rioja o el País Vasco.

Un legado que, según temen, corre el riesgo de “morir poco a poco”.