
ISABELLE HUPPERT ENCARNA A BERENICE EN LOS TEATROS DEL CANAL
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La aclamada actriz francesa Isabelle Huppert se une al innovador director italiano Romeo Castellucci para dar vida a “Berenice”, una reinterpretación de la obra de Jean Racine. El montaje, que ha cosechado elogios internacionales, llega a los Teatros del Canal para ofrecer funciones este fin de semana.
Huppert, considerada una figura clave del teatro occidental, regresa a Madrid tras su participación en “Mary said what she said”.
En esta ocasión, asume el papel de Berenice, una reina judía del siglo I que se debate entre el amor y el deber.
Un monólogo sobre la soledad y el sacrificio
Castellucci transforma la obra original en un monólogo, acompañado por la presencia de catorce actores. La puesta en escena se centra en la soledad de Berenice, su desesperación y su sacrificio al renunciar a su amor por el emperador romano Tito para permitirle gobernar.
Estrenada en París en marzo de 2024, la obra ha recorrido diversos escenarios internacionales, incluyendo el festival Temporada Alta de Gerona.
Castellucci describe la obra como “una estrategia de salida larga y prolongada”, donde la verdadera esencia del personaje se revela en el momento de abandonar la escena. Subraya la importancia de la retórica y la iconografía en la concepción de este movimiento, que culmina con una hemorragia interna, tanto para los personajes como para el espectador.
Huppert y Castellucci: una colaboración audaz
Huppert destaca la audacia de Castellucci al explorar los límites de la interpretación y la soledad del actor. El director lleva al personaje a estados extremos, incluso a la pérdida del lenguaje, desafiando la sacralidad del texto original.
Castellucci describe a Huppert como una “estrella fija” que retrata la soledad ontológica del personaje teatral y del ser humano.
En escena, la voz de Berenice domina la representación, generando sonidos y atmósferas que desdibujan los diálogos y los convierten en monólogos febriles.
“Berenice es un texto que no dice nada, y esta es su ofrenda”, concluye Castellucci, describiendo la obra como una manifestación de locura y una forma de “arte contemporáneo”.













