
Condenado el dueño de La Gilda del Norte por explotar a trabajadores extranjeros
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La Audiencia Provincial de Bizkaia ha dictaminado una condena para F.J.G.Á., propietario de la empresa Agricultura Creativa 2015, conocida como La Gilda del Norte. Se le impone una multa de 18.000 euros por un delito contra los derechos de los trabajadores, específicamente por emplear de manera reiterada a ciudadanos extranjeros sin el debido permiso de trabajo. Además, deberá indemnizar con 2.500 euros a cada uno de los tres trabajadores que presentaron la acusación particular, en compensación por los daños morales sufridos.
El fallo judicial exime al acusado de ingresar en prisión. Su hija, también vinculada a la empresa, ha sido absuelta de todos los cargos.
Explotación laboral reiterada
El tribunal ha considerado probado que, entre diciembre de 2018 y mayo de 2021, el acusado se dedicó a la contratación sistemática de extranjeros en situación irregular en España. Estos trabajadores carecían de permiso de trabajo y no estaban dados de alta en la Seguridad Social. Además, el propietario no informó a las autoridades sobre su situación laboral.
La sentencia también recoge que el empresario advertía a los empleados de que debían esconderse en las instalaciones de la empresa en caso de inspección. Esta práctica fue corroborada por los testimonios de los trabajadores, testigos, agentes de la Policía Nacional y subinspectores laborales.
La Audiencia vizcaína señala que el acusado se aprovechaba de la situación de vulnerabilidad de los trabajadores, quienes se veían obligados a aceptar las condiciones laborales impuestas por temor a ser expulsados del país.
Absolución de la hija del propietario
La hija del propietario, P.G., ha sido absuelta de los delitos de los que se le acusaba como cómplice. El tribunal determinó que no existen pruebas de que participara en la contratación de trabajadores ilegales ni que actuara como gerente de la empresa.
Testimonios de los trabajadores
Durante el juicio, tres trabajadores denunciaron que trabajaban sin contrato, en situación irregular, sin medidas de seguridad y por un salario de 800 euros. Afirmaron que recibían órdenes de esconderse en caso de inspección. Una de las denunciantes relató que incluso la obligaron a esconderse en el congelador para evitar ser vista por la policía.
Los demandantes, dos mujeres y un hombre, aseguraron haber trabajado en la empresa en diferentes periodos entre 2017 y 2021. Tres ex trabajadoras también testificaron en calidad de testigos.
Las trabajadoras realizaban diversas tareas, desde la elaboración de gildas y pintxos en el pabellón de Basauri hasta labores de limpieza. Algunas también trabajaban en el invernadero de Lezama, donde, según una de ellas, las condiciones eran más duras, con temperaturas superiores a los 40 grados y exposición a productos tóxicos.
Inspecciones laborales y encubrimiento
Las inspecciones laborales se llevaron a cabo el 1 de diciembre de 2020 y el 7 de mayo de 2021. Los trabajadores reconocieron que tenían órdenes de esconderse cuando llegaba la policía. Una de las testigos relató que la subieron a un montacargas, mientras que otra afirmó que le pidieron que subiera al tejado del edificio para evitar ser vista.
Una ex trabajadora aseguró que subió al tejado para evitar ser deportada y que el empresario le agradeció su colaboración.
Denuncia por presiones durante el embarazo
Una de las denunciantes acusó a P.G., la hija del propietario, de presionarla para que abortara al comunicarle que estaba embarazada. Según la denunciante, P.G. le ofreció el contacto de una clínica abortista. Tras enterarse de la denuncia, el propietario contactó con ella y le ofreció dinero para que no denunciara.
Satisfacción de las denunciantes
Las denunciantes manifestaron su satisfacción tras conocer la sentencia, ya que se reconoció la relación laboral de la trabajadora embarazada y se acreditaron los hechos denunciados. Sin embargo, lamentaron no estar de acuerdo con la cuantía de la indemnización por responsabilidad civil y con la absolución de la hija del propietario.
Dificultades en la investigación
La investigación se vio dificultada por el hecho de que ninguno de los agentes de la Policía Nacional ni de los subinspectores laborales que participaron en las inspecciones pudo confirmar el número exacto de trabajadores sin permiso de trabajo encontrados en las instalaciones.
Una de las subinspectoras laborales declaró que, durante la inspección del 7 de mayo de 2021, el propietario aseguró que estaba solo en el pabellón de Basauri. Sin embargo, los agentes encontraron a varios trabajadores extranjeros escondidos en las instalaciones. La subinspectora también señaló que encontraron sobres con dinero para el pago de los trabajadores, así como documentación sobre horarios y nóminas.
Posible recurso
La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. La Inspección de Trabajo ya ha multado a La Gilda del Norte con una cifra superior a los 40.000 euros por las irregularidades laborales detectadas en este caso.
Las denunciantes lamentan que el dinero de la sanción no haya beneficiado a las trabajadoras, que fueron despedidas tras trabajar durante años sin contrato y sin cotización a la Seguridad Social.













