
Acepta 23 años de cárcel por intentar asesinar a una mujer en Lugo: "Estoy muy arrepentido"
Un hombre ha aceptado una pena de 23 años de cárcel tras reconocer en la Audiencia Provincial de Lugo que intentó asesinar a una mujer en su casa de Xermade para robarle y móvil y quedarse con su dinero mediante la aplicación de banca electrónica que tenía instalada en el terminal. El acusado se ha declarado culpable de los delitos de intento de asesinato, robo con violencia y estafa continuada.
Durante la vista oral, el procesado ha pedido “perdón” a la víctima y a su familia: “Mi deseo es que se recupere lo más pronto posible y a su familia le pido que mi disculpe”
“Estoy muy arrepentido”, aseguró cuando tomó la palabra para reconocer los hechos y aceptar la pena. Expresó su “arrepentimiento más absoluto” por haber destrozado a la “familia” de la víctima “sin querer”.
“Quiero pedirles el mayor de los perdones y ponerme en su lugar”.
Aunque aseguró que no era para disculpar sus actos, dijo que en aquel momento estaba “tomando pastillas” y, “si pasas sin ellas, pueden pasar episodios como este”.
Según el relato de la Fiscalía, el acusado utilizó su puesto como empleado de una entidad bancaria para obtener información patrimonial y personal de la víctima, quien tenía reconocida una incapacidad permanente absoluta. El día antes del ataque, vigiló el domicilio para estudiar los horarios y las rutinas de la mujer.
El fiscal sostiene que el hombre “acudió al domicilio” sabiendo que ella “se encontraba sola” y con la intención de “terminar con su vida para no ser delatado”.
Tras propinarle un “brutal golpe en la cabeza con un objeto contundente”, la víctima quedó “totalmente indefensa”, momento que el agresor aprovechó para sustraerle el teléfono móvil y huir.
Una vez con el teléfono en su poder, se hizo pasar por la mujer para desbloquear la aplicación de banca móvil. Gracias a la información que había recopilado previamente, realizó transferencias a su favor por un importe cercano a los 25.000 euros en los días posteriores al asalto.
A consecuencia de la agresión, la víctima sufrió un traumatismo craneoencefálico grave y tuvo que ser sometida a dos intervenciones quirúrgicas.
Le han quedado como secuelas hemiplejia, trastornos cognitivos, daños neuropsicológicos y un “perjuicio moral muy grave por la pérdida de calidad de vida”.













