
David Serrano, diagnosticado de párkinson a los 45 años: "Empecé a notarlo cuando salía a andar, no braceaba, me empequeñecía la letra de escribir y tenía pequeños temblores"
Con motivo del Día Mundial del Párkinson, David Serrano, un ciudadrealeño de 51 años, ha decidido compartir su historia para ponerle rostro a la enfermedad. Diagnosticado de párkinson precoz a los 45 años, su objetivo es dar visibilidad a esta realidad, romper estigmas y ayudar a otras personas que atraviesan la misma situación.
Hace seis años, la vida de David era “totalmente normal”, compartida con su mujer y sus dos hijos.
Sin embargo, empezó a notar los primeros síntomas: “Empecé a notarme cuando salía a andar con mi mujer, que no braceaba, que me empequeñecía la letra de escribir y pequeños temblores”. La rigidez y la movilidad reducida en su mano dominante, la izquierda, completaban el cuadro.
El camino hacia el diagnóstico no fue directo.
Tras ser derivado inicialmente por posibles problemas del sistema nervioso o reuma, finalmente fue la neurología la que dio con la respuesta. Para David, la noticia fue “un golpe muy muy duro”, sobre todo por la sorpresa de asociar el párkinson a personas mayores y por la preocupación de que “sea genético y se la vayas a transmitir a tus hijos”.
A pesar del impacto inicial, David ha logrado adaptar su vida y su puesto de trabajo a sus limitaciones.
Un punto de inflexión fue su llegada a la asociación de Párkinson de Ciudad Real, donde comenzó a recibir terapias que le permitieron ver que podía seguir adelante.
Su día a día está marcado por síntomas motores como el temblor, la rigidez y bloqueos en el lado izquierdo del cuerpo. A ellos se suman síntomas no motores como el insomnio, la depresión, que lo tuvo un año en tratamiento, y sueños vívidos.
A pesar de todo, insiste en que “es llevadero” y no le impide seguir con su trabajo y su vida familiar y social.
David se siente agradecido con el sistema sanitario, pero cree que “tiene muchos aspectos a mejorar”, especialmente en el tratamiento de enfermedades crónicas. Señala que la sanidad pública carece de suficientes servicios de rehabilitación y apoyo, un vacío que es cubierto por el “trabajo que se hace desde las asociaciones de enfermos”.
Otro pilar fundamental es la concienciación social.
David lamenta los estereotipos que rodean a la enfermedad, los cuales provocan “miradas incómodas” o que se confundan los bloqueos y la falta de equilibrio “con embriaguez”. Por ello, considera que el conocimiento por parte de la sociedad “es muy importante”.
El consejo de David para alguien que acaba de ser diagnosticado es claro: hay que afrontarlo y ponerse en manos de especialistas cuanto antes para asegurar una mejor calidad de vida.
Advierte que “el esconderlo y el decir, ‘yo estoy bien y ahora mismo no me afecta’” es un error, y subraya la importancia de la prevención y el trabajo temprano con fisioterapeutas, terapia ocupacional, logopedia y psicología.













