
'El veneno del teatro' regresa a escena: un clásico reinventado
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Una de las obras más emblemáticas del teatro español reciente, ‘El veneno del teatro’ de Rodolf Sirera, ha vuelto a los escenarios. Originalmente estrenada en catalán-valenciano, la obra se convirtió en un hito tras su presentación en el Teatro María Guerrero en la temporada 1983-1984.
Un éxito inesperado
La programación inicial del Centro Dramático Nacional (CDN) para aquellos meses daba prioridad a ‘La vida del Rey Eduardo II de Inglaterra’. Sin embargo, un incidente con uno de los actores permitió que ‘El veneno del teatro’ ganara mayor protagonismo. Con la versión de José María Rodríguez Méndez, la dirección de Emilio Hernández y las actuaciones de José María Rodero y Manuel Galiana, la obra cautivó al público y se consagró como un referente.
Un reencuentro con la obra
Ahora, la obra se presenta en el Teatro Fernán Gómez, bajo la dirección de Robert Torres y con Silvia Maya y Marta Sangú como protagonistas.
Rodolf Sirera confiesa que el éxito de la obra llegó a abrumarlo, pero ahora se ha reconciliado con ella.
La trama: máscaras y superficialidad
En esta versión, la obra narra la historia de una aristócrata que invita a una actriz a su palacio. La marquesa, disfrazada de criada, recibe a la actriz y la involucra en una conversación sobre teatro. Le pide que interprete un fragmento de una obra sobre la muerte de Sócrates.
Según Sirera, el momento en que se revela el disfraz de la marquesa es crucial, ya que invita a reflexionar sobre los prejuicios y la autenticidad. La obra plantea si todos actuamos de acuerdo a las circunstancias y si usamos máscaras para ocultar nuestros miedos e inseguridades.
La superficialidad es otro tema central. La actitud de la actriz varía según se dirige a la criada o a la marquesa, demostrando cómo las categorías sociales son convenciones.
La obra sugiere que solo la muerte es la verdad y que el teatro, al intentar representarla, puede resultar traicionado.
Un ‘thriller’ psicológico
Robert Torres describe la obra como un ‘thriller’ en el que la marquesa manipula psicológicamente a la actriz, explorando la frontera entre realidad y ficción. Se cuestiona si un intérprete puede sentir verdaderamente lo que representa.
Sirera revela que la obra surgió de la lectura de ‘La paradoja del comediante’ de Diderot, que plantea la imposibilidad de representar la muerte. El autor construyó la trama como un enigma, dejando al espectador en la duda sobre si lo que ocurre es real o no. “Lo ideal sería que el actor o la actriz murieran de verdad, pero como eso no es posible, habrá que pensar en que algo pasa después de que se apaguen las luces y llegue el final de la obra”, bromea.













