
PP y Vox no logran acuerdo en Extremadura y Aragón tras vencer el plazo de Feijóo
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Han transcurrido 110 días desde las elecciones anticipadas en Extremadura, y las negociaciones entre el PP y Vox para la investidura de María Guardiola siguen sin dar frutos. Tras seis horas de reunión, ambas formaciones volvieron a constatar la falta de acuerdo. De manera similar, en Aragón, las conversaciones para investir a Jorge Azcón, celebradas dos meses después de los comicios anticipados, han arrojado escasos avances.
El ultimátum establecido por Alberto Núñez Feijóo para cerrar los pactos en Extremadura y Aragón antes de abril ha sido superado ampliamente, lo que genera impaciencia en la dirección del PP, donde consideran que el acuerdo “debería haber sido en febrero”.
El ultimátum de Feijóo y la estrategia de Vox
En marzo, Feijóo estableció un plazo para evitar que las negociaciones se prolongaran indefinidamente, ante las reticencias de Vox y su estrategia de utilizar el bloqueo político. La cercanía de las elecciones andaluzas del 17 de mayo añade presión a la situación.
Feijóo había asegurado que alcanzar un acuerdo “no es complejo” y que una negativa de Vox sería un comportamiento “antidemocrático”. Sin embargo, a mediados de abril, el pacto aún no se vislumbra, aunque desde el PP afirman que están “avanzando” hacia una alianza.
Fuentes de la dirección del PP reconocieron que Vox “maneja los tiempos”, lo que está generando frustración en Génova. Vox ha aprovechado el bloqueo político como palanca electoral, extendiendo su estrategia desde Extremadura hasta Aragón y Castilla y León.
En la campaña de Castilla y León, Santiago Abascal cambió su estrategia, culpando directamente a la dirección del PP, y en particular a su secretario general, Miguel Tellado, del fracaso negociador.
La estrategia de Vox y el control de los tiempos
El control de los tiempos por parte de Vox no es nuevo. En 2023, Génova quería retrasar los pactos posteriores a las autonómicas para no enturbiar la campaña de las generales, pero Vox aceleró los acuerdos donde el rival parecía más débil, como en la Comunidad Valenciana con Carlos Mazón.
En julio de 2024, Vox salió de todos los gobiernos autonómicos a la vez, dejando al PP con cinco regiones ingobernables y una doble oposición. Vox no ha aprobado los presupuestos y ha forzado adelantos electorales que han beneficiado a la ultraderecha.
Acercamiento de posturas
En la dirección del PP reconocen la dificultad de alcanzar un acuerdo en Aragón y Extremadura. A pesar de ello, aseguran que “están avanzando”.
Miguel Tellado no asistió en persona a las reuniones, sino que se conectó por videollamada. Marta Varela, jefa de gabinete de Feijóo, fue quien viajó a las reuniones.
Tellado fue designado por Feijóo para reconducir las negociaciones en Extremadura, tras la estrategia de Vox de atacar a María Guardiola. Se dice que Tellado se dirigió a Kiko Méndez-Monasterio, de Vox, para evitar el desastre en Extremadura.
Sin embargo, Tellado se ha convertido en el principal enemigo de Vox, que lo acusa de orquestar una “campaña” de hostigamiento contra la alternativa al partido ultra.
Tras vencer el plazo dado por Feijóo, Vox acusó al líder del PP de dirigir “un ataque brutal” de “insidias” contra el partido.
En Aragón, la negociación se limita a “cuestiones conceptuales”, mientras que en Extremadura, los partidos “acercaron posturas” sobre la definición y desarrollo de medidas prioritarias.
Uno de los principales obstáculos es la exigencia del PP de que Vox garantice estabilidad a los nuevos gobiernos, con apoyo presupuestario durante toda la legislatura, algo a lo que Vox se niega.
Guiños a la ultraderecha
En Vox dudan sobre si les conviene políticamente entrar o no a los gobiernos. Abascal ha adoptado diferentes posturas en las últimas semanas, llegando incluso a contemplar la repetición electoral para luego comprometerse a alcanzar acuerdos con el PP.
El plan de Méndez Monasterio, ya aplicado en la Comunidad Valenciana, consiste en que el PP asuma buena parte del ideario político e ideológico ultra.
El PP ya ha asumido algunos marcos ultras, como en una votación en el Congreso en la que se abstuvo en una moción que pedía una sanidad pública “prioritaria” para los españoles.
Vox también ha reclamado al PP la ruptura de los acuerdos con socialistas y liberales en Bruselas, lo que supondría la ruptura de la Comisión Europea o de acuerdos comerciales como el de Mercosur.
A pesar de ello, Feijóo arremetió contra los “partidos antieuropeos” y defendió la unidad de Europa.
Sin embargo, Feijóo asumió uno de los paradigmas de Vox: la teoría conspirativa del gran reemplazo, al afirmar que “no hay Europa sin europeos”.
Silencio ante el riesgo de repetición electoral
En el PP no saben cuándo se podrán cerrar los acuerdos. Los dirigentes nacionales y autonómicos evitan responder sobre la situación.
El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha defendido que las negociaciones deben ser “a fuego lento”.
El límite legal para cerrar un acuerdo en ambas regiones es el 3 de mayo, coincidiendo con el inicio de la campaña andaluza.
Ante la pregunta de si descartan la repetición electoral, en Génova responden que “lo hizo Abascal” al “decir que habría acuerdos”. Sin embargo, ante la pregunta de si se fían, responden con una pregunta irónica: “¿Qué político diría una cosa y haría la contraria?”.













