
NUEVO TÍTULO: La historia de Susana: vivir con Parkinson y la esperanza de la estimulación cerebral
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Susana Amaro Caamaño, una ex médica de familia de 61 años, fue diagnosticada con Parkinson a los 52. En el Día Mundial del Parkinson, comparte su experiencia sobre cómo la enfermedad ha impactado su vida y cómo una innovadora cirugía le ha ofrecido una nueva esperanza.
El diagnóstico y sus desafíos
Aunque el temblor es el síntoma más asociado al Parkinson, Susana experimentó principalmente síntomas no motores. Estos incluyen alteraciones del ánimo, fatiga y bradicinesia, una lentitud generalizada tanto física como mental. El diagnóstico la obligó a abandonar su carrera profesional.
Un “marcapasos cerebral” como solución
Hace tres años, Susana se sometió a una intervención quirúrgica para implantar un estimulador cerebral, que describe como un “marcapasos cerebral”.
Este dispositivo no cura la enfermedad, pero ayuda a controlar los síntomas. “Las neuronas se siguen degenerando, pero como estás con el estimulador, pues sigues teniendo dopamina porque la está generando el aparato”, explica.
La neurocirugía fue un proceso “muy duro” que requirió que la paciente estuviera despierta durante la mayor parte del tiempo. A pesar de la dificultad, Susana no se arrepiente de la decisión.
La importancia de la comunidad y la actividad
Como miembro de la junta directiva de Parkinson Galicia Coruña, Susana destaca la importancia del apoyo comunitario y de mantenerse activa. “Intento estar lo más activa posible, porque lo que te pide la enfermedad es estar en cama y pasar de todo, pero no lo puedes hacer”, afirma.
En Galicia, más de 13.000 personas han sido diagnosticadas con Parkinson.
Avances médicos en la monitorización de síntomas
Los avances médicos están ofreciendo nuevas herramientas para mejorar el tratamiento del Parkinson. Un ejemplo es el dispositivo State-On, desarrollado por Sense4Care, que monitoriza a los pacientes para ajustar sus terapias. Este dispositivo, que se lleva en la cintura, registra los síntomas motores diarios del paciente. Con esta información, los neurólogos pueden ajustar el tratamiento y determinar si el paciente es un buen candidato para terapias más avanzadas, como la cirugía de implantes cerebrales.
El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común después del Alzheimer.













