
Europa ante la encrucijada: Integración o irrelevancia
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Europa se encuentra en una encrucijada crítica, marcada por la inestabilidad en Ucrania y Oriente Medio. Debe acelerar su integración política y de defensa para consolidarse como un actor global, o arriesgarse a perder relevancia en el escenario mundial. Esta es la principal advertencia de Nicolás Pascual de la Parte, coordinador del Grupo Popular en la Comisión de Defensa del Parlamento Europeo y exembajador de España ante la ONU y la OTAN.
La guerra en Ucrania como catalizador
Pascual de la Parte subraya que las crisis históricamente han impulsado la integración europea, y la guerra en Ucrania ha actuado como un “revulsivo”. Ante la falta de integración política existente al inicio del conflicto, considera urgente acelerar este proceso.
Como defensor de los “Estados Unidos de Europa”, aboga por un salto cualitativo hacia una integración política real, abandonando la “dinámica funcionalista de los pequeños avances” para poder proyectar una voz unificada a nivel global.
La necesidad de autonomía estratégica
El diplomático insiste en que sin una política exterior y de defensa común, Europa no puede aspirar a ser un actor global. Considera “irracional e ilógico” que las 27 naciones más ricas del mundo dependan de un tercero, en este caso Estados Unidos, para su defensa. Esta situación, que se ha prolongado durante 70 años, ya no es sostenible. Aboga por revitalizar y actualizar el vínculo transatlántico sobre bases de igualdad, superando una relación que califica de “vasallaje”.
Esta autonomía no implica una postura belicista, sino la posesión de las herramientas necesarias para proteger el modelo europeo, un proyecto de paz, prosperidad y democracia.
Pascual de la Parte se muestra optimista sobre la percepción pública, señalando que la ciudadanía es cada vez más consciente de la necesidad de “compromisos, sacrificios y financiación” para mantener el “mejor lugar del mundo para vivir”.
Oriente Medio y el “gran juego” energético
En cuanto a la crisis en Oriente Medio, Pascual de la Parte espera que la tregua se consolide, aunque reconoce la distancia entre las posiciones negociadoras. Mientras Estados Unidos e Israel exigen a Irán el cese de su programa nuclear, de misiles balísticos y de financiación a grupos como Hamás, Hizbulá o los hutíes, Teherán demanda la retirada total de las tropas norteamericanas. Según el experto, el ataque preventivo de Israel y EE. UU.
buscaba impedir que el enriquecimiento de uranio por parte de Irán se volviera irreversible.
Más allá de los objetivos declarados, Pascual de la Parte señala una estrategia más amplia, con objetivos complementarios para Israel y Estados Unidos. Mientras Israel busca debilitar a Irán, Washington persigue controlar el mapa energético mundial. Si Irán y su riqueza petrolera cayeran del lado occidental, Estados Unidos controlaría el 51% de la producción mundial de petróleo y gas, obteniendo una ventaja estratégica decisiva sobre China en el “gran juego” del ajedrez mundial estratégico.
Críticas a la política exterior española
Pascual de la Parte critica duramente la política exterior del Gobierno español, calificándola de “demoledora” por la “falta de consenso” entre las fuerzas políticas y la toma de “decisiones unilaterales, sin consultar, sin informar”. Acusa al Gobierno de utilizar la política exterior como herramienta de política interior para “marcar agenda política propia y no para cubrir los problemas de corrupción”, algo que considera “lo peor que puede hacer un hombre de estado”.
Esta forma de actuar, según el experto, margina a España y disminuye su fuerza e influencia.
Cita como ejemplo la ausencia del país en reuniones clave sobre la crisis del Golfo Pérsico. Además, recuerda que España enfrenta amenazas concretas, tanto las compartidas en el marco de la OTAN como las “no compartidas” provenientes del frente sur, advirtiendo sobre el impacto que tendría en una potencia turística como España la capacidad de Rusia para paralizar aeropuertos europeos con drones.
Enemigos internos y la defensa de la Unión
Finalmente, Pascual de la Parte advierte que el proyecto europeo enfrenta “enemigos internos”, quizás los más peligrosos, representados por figuras como el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y otras fuerzas euroescépticas en distintos países, incluyendo España. Estos actores “no creen en el proyecto europeo” y buscan “renaccionalizar las políticas”. Frente a ellos, defiende la necesidad de avanzar hacia una “unión política y federal” para asegurar la paz y la prosperidad del continente.













