TARDE DE TOROS EN SEVILLA MARCADA POR LA LLUVIA TORRENCIAL

TARDE DE TOROS EN SEVILLA MARCADA POR LA LLUVIA TORRENCIAL
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TARDE DE TOROS EN SEVILLA MARCADA POR LA LLUVIA TORRENCIAL

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La corrida en la Maestranza de Sevilla se vio fuertemente afectada por una intensa lluvia que comenzó a caer a partir del cuarto toro, transformando el ruedo y condicionando el desempeño de los toreros.

Pepe Moral: Una faena empañada por el diluvio

Pepe Moral demostró su valentía desde el inicio, saliendo a portagayola en el primero de la tarde. Sin embargo, el toro de Alcurrucén carecía de clase y recorrido. A pesar de ello, Moral logró extraer derechazos largos y naturales con firmeza, culminando con una estocada contundente.

Lo más destacado llegó con el cuarto toro, uno de los pocos con opciones de la corrida. Moral construyó una faena sólida, con toreo largo y asentado.

La plaza se entregó al torero, pero la lluvia comenzó a intensificarse, convirtiendo el ruedo en un barrizal. A pesar de las adversas condiciones, Moral continuó lidiando con oficio y verdad. La oreja parecía segura, pero el aguacero lo complicó todo. Tras matar y descabellar al primer intento, la oreja no fue concedida, dejando una vuelta al ruedo con sabor agridulce.

Paco Lama de Góngora: Firmeza en su plaza

Paco Lama de Góngora también dejó su impronta en la Maestranza.

En su primer toro, con recorrido por ambos pitones, demostró un toreo clásico y firme. Tras una media estocada y la definitiva, cortó una oreja. El quinto toro, sin embargo, carecía de transmisión, frustrando cualquier intento del torero.

Fabio Jiménez: Un lote desfavorable

Fabio Jiménez se enfrentó al lote más complicado de la tarde. En su primer toro, se jugó el tipo en un arrimón meritorio, sacando partido de un animal sin opciones.

El sexto toro, al igual que el quinto, resultó vacío y sin posibilidades.

La lluvia, protagonista inesperada

La tarde en Sevilla tuvo un claro protagonista inesperado: la lluvia. A pesar de que Pepe Moral no cortó la oreja que merecía, su actuación dejó una huella imborrable en la afición. La tormenta torrencial vació los tendidos, pero no pudo borrar el esfuerzo y la entrega de los toreros.

La corrida dejó pocos momentos destacados con el capote, salvo un quite por chicuelinas de Pepe Moral al tercer toro. A pesar de la intensa lluvia, el sistema de drenaje de la plaza logró mantener el ruedo en condiciones aceptables.