Río y la isla ‘olvidados’ de Valladolid: un hallazgo gracias a pleitos del siglo XVII

Río y la isla 'olvidados' de Valladolid: un hallazgo gracias a pleitos del siglo XVII
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Río y la isla 'olvidados' de Valladolid: un hallazgo gracias a pleitos del siglo XVII

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Un reciente libro ha revelado la existencia de un ramal del río Esgueva, hasta ahora desconocido, que formaba una isla en el corazón de Valladolid. Este brazo fluvial, que se separaba del cauce principal, creó una isla de aproximadamente 225 metros antes de ser soterrado en el siglo XV.

El descubrimiento tras 37 años de investigación

La investigación que condujo a este hallazgo se remonta a 37 años atrás, cuando Óscar Burón, arquitecto, descubrió un “túnel gigante de piedra” durante unas obras de rehabilitación. Inicialmente se pensó que era una alcantarilla inusualmente grande, pero la persistencia de Burón y el hallazgo de conductos similares en años posteriores despertaron la sospecha de que se trataba de algo más.

Un grupo de espeleólogos exploró el túnel y confirmó que se dirigía hacia la Plaza de la Libertad, junto a la catedral. Burón intuyó que no podía ser una simple alcantarilla, sino un ramal del Esgueva.

Pruebas documentales confirman la existencia de la isla

Nueve años más tarde, se localizó una escollera que mostraba cómo un importante cauce de agua se unía al cauce principal. Esta fue la prueba definitiva de que existió un ramal del río que se separaba poco después de la iglesia de La Antigua y volvía a unirse cerca de la calle Ebanistería, creando una isla en el centro de la ciudad.

La confirmación histórica llegó de la mano de Luis Vasallo, catedrático de Historia del Arte, quien encontró un documento de 1537 que hacía referencia a un tramo de muralla donde los almirantes de Castilla habían construido un palacio. Delante de este palacio pasaba el ramal del Esgueva, que fue soterrado por el nieto de un almirante debido a los malos olores que generaba.

Conflictos y soluciones urbanísticas

La zona donde se encontraba el ramal perdido era un espacio problemático. Allí se reunían las hortelanas para vender fruta, se ubicaban las tablas de la mesa de la carne y los desperdicios se arrojaban al río. El acceso a la plaza era complicado, con solo dos entradas: un portalón y el callejón del Cañuelo.

Otro conflicto surgió entre el Concejo y el Cabildo por unas casas que estrechaban una calle. Al ser derribadas, se descubrió el ramal del Esgueva, que tuvo que ser soterrado nuevamente en el siglo XVI.

En 1517, Carlos I tuvo que esperar para jurar las Cortes de Castilla debido a la estrechez de la calle que conectaba dos plazas. Este incidente motivó la compra de las casas al Cabildo y el ensanchamiento de la calle, revelando una vez más el ramal “perdido” del Esgueva.

Un legado urbanístico

Esta investigación ha permitido reconstruir parte del urbanismo de Valladolid en los siglos XV y XVI. La Plaza de la Libertad, hoy un espacio central y comercial, era el “último reducto por urbanizar de la ciudad” en el siglo XV. En un siglo, la zona se dignificó, se construyó un puente, se instalaron carnicerías, se abrió una calle y se amplió el callejón del Cañuelo.

Los investigadores consideran que este hallazgo permite comprender la evolución del urbanismo de Valladolid y cómo se pretendía unir la Plaza del Mercado (hoy Plaza Mayor) con la Plaza del Almirante y la calle de la Corredera (hoy calle Angustias).