Desembarco ministerial en Andalucía para impulsar a Montero en las elecciones

Desembarco ministerial en Andalucía para impulsar a Montero en las elecciones
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Desembarco ministerial en Andalucía para impulsar a Montero en las elecciones

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El PSOE andaluz se enfrenta a las elecciones del próximo 17 de mayo en un clima de alta tensión interna. La confección de las listas electorales ha reabierto viejas heridas y ha generado críticas hacia la gestión de María Jesús Montero, la candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía.

El “canibalismo” interno en el PSOE andaluz

Un veterano dirigente socialista, aludiendo a la película “¡Viven!”, describe la situación interna del partido como un “canibalismo” figurado, donde numerosos aspirantes luchan por un cargo que garantice su sustento durante los próximos cuatro años. Las disputas internas en el PSOE andaluz han sido una constante desde que Susana Díaz heredó el liderazgo del partido y, posteriormente, fracasó en su intento de disputarle el liderazgo nacional a Pedro Sánchez.

Tras la elaboración de las listas, la federación se encuentra dividida entre quienes abogan por un cierre de filas y quienes denuncian una fractura interna, a excepción de algunas provincias donde se han logrado acuerdos para acallar las críticas, al menos hasta después del 17 de mayo.

Los reproches hacia María Jesús Montero, a quien se le reconoce su potencial político y entrega, se centran en su supuesta falta de experiencia en el territorio y en la organización del partido. Un dirigente gaditano asegura que Montero ha actuado “demasiado tarde y como si esto fuera un ministerio en lugar de un partido”.

Estrategia y equipo de campaña

Montero ha elegido como director de campaña a Carlos Moreno, su ex jefe de gabinete en Hacienda, una persona de su confianza pero con poca experiencia política y orgánica. Para definir los mensajes políticos de la campaña, ha contratado al periodista Antonio Hernández Rodicio, de la consultora Thinking Heads.

Una de las principales críticas internas se centra en la “visibilidad” que se ha dado a los acuerdos con la ex presidenta de la Junta, Susana Díaz, para incluir a varios de sus colaboradores en las listas. Esta decisión ha generado malestar entre quienes consideran que Díaz, crítica de Sánchez desde las primarias de 2017, ha sido desleal al partido.

La dirección regional prefiere hablar de “tregua” para que Díaz “se sienta cómoda y no dé problemas”. Sin embargo, la opinión mayoritaria en el partido es que habrá una paz orgánica simulada hasta el 17 de mayo, independientemente del resultado electoral, que según los sondeos no parece que vaya a favorecer al PSOE.

El objetivo: Movilizar al electorado de izquierda

El PSOE andaluz, que parte de 30 de los 109 escaños del Parlamento andaluz, reconoce que no aspira a conquistar la primera posición, sino a aumentar su número de parlamentarios y a evitar que el PP de Juan Manuel Moreno revalide la mayoría absoluta. Desde el equipo de Montero se defiende que la movilización de toda la izquierda será decisiva, así como el reparto de los restos en las provincias donde los últimos escaños se juegan por un puñado de votos.

Para lograr esta movilización, el PSOE necesita sacar de la apatía a los casi 400 alcaldes de la región, que no se han sentido interpelados por esta convocatoria y han mostrado su descontento con la confección de las listas electorales, especialmente en la provincia de Cádiz.

El 17M: Una prueba de fuego para el PSOE

El resultado del 17M tendrá una lectura nacional sobre la fortaleza o debilidad del PSOE. Por ello, Pedro Sánchez ha ordenado un desembarco de ministros en la campaña de Montero, con la participación de figuras como Félix Bolaños, Óscar Puente y Óscar López.

Además, se prevé la presencia de ex dirigentes socialistas de la esfera internacional como Josep Borrell, Joaquín Almunia y Javier Solana, así como un acto con todos los ex presidentes de la Junta de Andalucía.

El PSOE andaluz quiere “reivindicar el orgullo de una historia socialista que hizo posible los mayores niveles de progreso de esta comunidad”. La campaña se centrará en el avance de la ultraderecha y sus consecuencias, así como en el debilitamiento de la sanidad pública y la desviación de fondos públicos a la privada.

Si el PSOE obtiene un mal resultado en las urnas, la derecha de Feijóo podría retomar su discurso sobre un anticipo electoral en España, aunque en La Moncloa no contemplan esta posibilidad. La presión de los alcaldes socialistas para que las generales se celebren antes que las municipales y autonómicas de 2027 empieza a ser una opción a tener en cuenta.