En busca de un votante de la oposición en la Hungría de Orbán

En busca de un votante de la oposición en la Hungría de Orbán
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En busca de un votante de la oposición en la Hungría de Orbán

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En el corazón de la llanura húngara, a unos 150 kilómetros al este de Budapest, se encuentra Tiszabo, un municipio de poco más de 2.200 habitantes donde Viktor Orbán obtuvo el 98,77% de los votos en las elecciones generales de 2022. Río arriba, a unos 25 kilómetros, se halla Tiszabura, otra localidad de unos 3.000 habitantes donde Orbán alcanzó el 92,7% de los votos. Ambos municipios figuran entre los más pobres del país.

Una residente de Tiszabo, mientras esperaba el autobús, afirmó: “Orbán es un héroe y siempre lo ha sido. Fidesz, siempre. Todo el mundo está con Orbán”. Destacó la existencia de un programa de trabajo que beneficia a la mayoría de la población, así como la creación de una guardería, un parque y un vivero.

Un sistema feudal moderno

Un politólogo húngaro anónimo describió la situación como un “sistema feudal” construido a lo largo de 16 años, donde las regiones más pobres de Europa son las más vulnerables. Explicó que estas áreas eran bastiones socialistas antes de 2010, pero gradualmente se inclinaron hacia Fidesz, convirtiéndose en una forma de servidumbre.

Zoltan mencionó haber recibido un paquete de comida por Pascua del candidato de Fidesz. József, de 20 años, explicó que trabaja para el Ayuntamiento, controlado por Fidesz, y que votar por otro candidato podría generar conflictos en la comunidad. Recibe encargos puntuales del Ayuntamiento, como cortar el césped o acompañar a personas mayores.

József añadió: “Trabajo en el servicio público y el alcalde se preocupa por mí. Si doy, recibo. Si voto a Fidesz, recibo algo de vuelta: puedo salir más temprano o me suben el salario”.

Iványi Gábor, un líder religioso húngaro opuesto a Orbán, comparó la situación con la esclavitud, donde las personas no tienen opinión propia y votan según las indicaciones de Fidesz a cambio de beneficios mínimos.

Bence, apoyado en su rastrillo, comentó: “Tisza no nos ofrece ninguna alternativa u oportunidad para seguir viviendo. Fidesz da mucho trabajo”.

Segregación y racismo

La segregación es otro factor importante. La mayoría de la población en ambos municipios es romaní, una comunidad que constituye aproximadamente el 8% de la población total de Hungría. Este sistema cuasifeudal ha llevado a muchos romaníes a votar por Fidesz, a pesar de las políticas gubernamentales que han reforzado la segregación y las expresiones racistas.

En febrero, János Lázár, ministro de Transporte y diputado de Fidesz, tuvo que disculparse por comentarios racistas sobre la población gitana. A pesar de esto, una mujer romaní defendió a Orbán y acusó al líder opositor, Péter Magyar, de racismo.

Expertas como Vera Messing y Zsuzsanna Arendas argumentan que las declaraciones de Lázár no fueron un error, sino que revelan un programa político que busca reafirmar la postura contra la migración y crear una fuerza laboral deshumanizada para los trabajos menos deseados.

Víctimas de la propaganda

Orbán ha inundado la capital con carteles que muestran a Péter Magyar y al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, como si fueran delincuentes peligrosos. En los pueblos pobres de la llanura, esta propaganda no es necesaria. Los residentes creen que si gana Tisza, serán arrastrados a la guerra.

Este discurso ha sido construido por Orbán y es el único al que están expuestos los habitantes de Tiszabo y Tiszabura, donde solo llegan los canales y emisoras nacionales controlados por Fidesz.

Un matrimonio mayor expresó su temor a la guerra si gana Tisza. Sin embargo, Orbán ha presentado a Magyar como una marioneta de Bruselas y Ucrania, a pesar de que el líder opositor se opone a una entrada rápida de Ucrania en la UE y rechaza enviar armas.

Erzsébet, de 73 años, advirtió sobre el peligro de que los jóvenes sean llevados a la guerra si no votan por Fidesz. Orbán ha basado su campaña en la oposición a la UE y Ucrania, llegando a difundir videos realizados con inteligencia artificial que muestran a ciudadanos húngaros siendo reclutados a la fuerza para luchar en la guerra.

Un padre y sus hijos, sin embargo, no creen en la política y no planean votar. Afirman que no creen que Tisza los vaya a llevar a la guerra, ya que están en Europa y se sienten seguros. “Orbán ha conseguido a los jubilados con las pensiones, a los jóvenes con subsidios y ayudas para las casas y a los agricultores”, comentó el hombre.

Frente a una tienda de comestibles, un hombre defendió a Orbán por su postura contra la inmigración, su oferta de seguridad y su promesa de no involucrar al país en la guerra. “Tiene 22 años de experiencia y sabe qué hacer. Magyar, no”, exclamó.

Un analista político señaló que antes era el migrante quien iba a quitarlo todo y ahora es la guerra. Sin embargo, auguró que la situación electoral en los pueblos 100% Orbán cambiará.

A pesar de todo, en Tiszabo y Tiszabura no fue posible encontrar un solo votante contrario a Fidesz y Viktor Orbán. Al menos públicamente.