¿Es la Genética la Culpable de que No Pierdas Peso? La Constancia es la Clave

¿Es la Genética la Culpable de que No Pierdas Peso? La Constancia es la Clave
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¿Es la Genética la Culpable de que No Pierdas Peso? La Constancia es la Clave

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Con la llegada de la primavera, y tras los excesos comunes durante la Semana Santa, muchas personas se marcan como objetivo la pérdida de peso. Sin embargo, la frustración suele aparecer cuando los resultados tardan en llegar, y es entonces cuando se recurre a la excusa de la “mala genética”. Pero, ¿es realmente la genética la culpable?

La Falta de Constancia: El Principal Obstáculo

Según expertos, como el preparador físico Javi Peña, la genética rara vez es la verdadera razón detrás de la dificultad para perder peso. El error más común radica en la falta de constancia y en la ausencia de un plan claro y definido.

Es habitual “ir comiendo como pollo sin cabeza”, probando diferentes métodos sin una estrategia coherente, lo que dificulta enormemente el progreso. Cuando se intenta cambiar el cuerpo durante un período prolongado sin obtener resultados, la genética suele ser una excusa.

La solución, según los expertos, reside en encontrar un plan que se adapte al estilo de vida de cada persona y comprometerse con él de manera sostenida. Se recomienda mantener la rutina al menos durante 3 meses, o incluso 6 meses para obtener resultados significativos, en lugar de saltar de una actividad a otra. La constancia es fundamental para alcanzar el éxito y dejar de culpar a la genética.

Hábitos Infantiles y Pequeños Gestos que Sabotean el Progreso

Otro factor determinante son los hábitos adquiridos desde la infancia, que a menudo se consideran saludables sin serlo.

Un simple zumo envasado en el desayuno, por ejemplo, puede contener altas cantidades de azúcar y otros ingredientes poco beneficiosos, boicoteando así el objetivo de perder peso.

Comparaciones y Autocompromiso

La comparación con otros cuerpos también puede generar frustración. Si bien es bueno inspirarse en otras personas, es importante medirse con uno mismo y tomarse como “tu propia referencia”.

El autocompromiso es crucial. Cumplir el “contrato” con uno mismo es el primer paso para lograr el cambio deseado. La determinación personal es fundamental, ya que, si uno falla a sus propios compromisos, es probable que también falle en otros ámbitos de la vida.