
Masters de Augusta: Tradición, Reglas Estrictas y Frustración en el Campo
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El Masters de Augusta, el primero y más prestigioso de los cuatro grandes torneos de golf, despliega cada año su elegancia en el Augusta National, atrayendo a los mejores golfistas del mundo y a miles de aficionados.
Un Código de Conducta Inflexible
Todos los asistentes, sin excepción, deben adherirse a un riguroso código de conducta. Está estrictamente prohibido correr, llevar la visera de la gorra hacia atrás y utilizar teléfonos móviles. De hecho, el personal de seguridad del torneo confisca todos los dispositivos electrónicos al ingresar al recinto.
La norma es inflexible y se aplica a todos. Un ejemplo de ello es el caso de Mark Calcavecchia, legendario ganador del Open Británico en 1989 y participante en 18 ediciones del Masters de Augusta.
Fue expulsado del club por hablar por teléfono, a pesar de ser un invitado de honor. El uso de teléfonos está restringido a cabinas específicas ubicadas en los hoyos 6 y 18. La política es tajante, y Calcavecchia puede dar fe de ello.
La Frustración de Sergio García
A pesar del ambiente de respeto y tradición, la frustración se apoderó de Sergio García durante el torneo. El golfista español, visiblemente contrariado tras un mal golpe en el hoyo 2, destrozó su driver, impidiéndole utilizarlo en los 16 hoyos restantes.
Este incidente no es aislado.
García había expresado previamente su insatisfacción con su juego. “Las sensaciones son muy malas. Estoy dando golpes muy, muy malos y para ambos lados. Ahora derecha, ahora izquierda.
No sé por dónde ir”, declaró. “Desde Singapur llevo dando unos hierros muy malos. Y también con el driver. Y si no funciona este palo, que es lo que me ha hecho bien toda mi vida, el resto se viene abajo y se pierde la confianza”.
El golfista español reflexionó sobre su situación, reconociendo que sus malos golpes le generaban pensamientos negativos.
“(Y hace el gesto de colgar los palos). Nos vamos acercando, cada vez estamos más cerca. No es un calentón de una semana, es un calentón de cuatro meses”, concluyó con una leve sonrisa, dejando entrever su preocupación por el futuro de su juego.













