
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL ROMPE EL PACTO DEL EMPLEO: UN NUEVO PARADIGMA LABORAL
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El acuerdo tácito que ha sustentado a las economías avanzadas durante casi un siglo se ha quebrado. La idea de que el crecimiento económico se traduce automáticamente en más empleo ya no es válida, debido a una transformación silenciosa pero estructural impulsada por la inteligencia artificial (IA).
La IA redefine el valor del trabajo humano
El inversor Marc Vidal advierte que esta tecnología está modificando la relación fundamental entre el trabajo humano y la generación de valor económico, una mutación que, según él, se está ocultando “bajo capas de ruido y simplificaciones”.
Esta transformación se manifiesta como una serie de mejoras aparentemente inocuas: herramientas que agilizan la escritura, asistentes que completan código de software o sistemas que analizan datos en segundos. Sin embargo, esta búsqueda de eficiencia tiene una consecuencia directa: si cada persona puede producir más, se necesitan menos personas.
Ejemplos concretos y el futuro del trabajo
El caso de la fintech sueca Klarna ilustra esta realidad. Su asistente de IA llegó a realizar el trabajo equivalente a 700 empleados de atención al cliente.
Aunque la empresa tuvo que recontratar personal ante la disminución de la satisfacción del cliente, Vidal destaca la clave del asunto: la automatización parcial, que elimina el 60% o 70% de los puestos y conserva el 30% más cualificado, sí funciona.
Esta estrategia, combinada con la práctica de no cubrir las vacantes que pueden ser automatizadas, como ha hecho IBM con 8.000 puestos, configura un nuevo panorama laboral.
¿Quién sobrevivirá? La visión de Jeff Bezos
Para comprender quién prosperará en este nuevo entorno, Vidal recurre a Jeff Bezos, fundador de Amazon. Bezos traza una línea divisoria que “no pasa entre trabajo manual y trabajo intelectual”, una dicotomía que considera obsoleta. La verdadera frontera, según Bezos, “divide lo que puede definirse de lo que no puede definirse”.
Las máquinas son imbatibles ejecutando tareas precisas, pero fallan ante lo genuinamente nuevo, ambiguo o sin precedentes.
Bezos lo resume en su forma de entrevistar, donde no pregunta qué sabes hacer, sino qué has creado. La implicación, según Vidal, es clara: si tu trabajo reside en imaginar lo que aún no existe o formular preguntas que nadie ha planteado, entras en una categoría resistente a la IA. El problema, advierte, es que esta categoría “no es masiva” ni está diseñada para absorber a toda la fuerza laboral.
El espejismo del sector servicios
Vidal también desmiente la creencia de que las economías basadas en el turismo y los servicios, como la española, están protegidas. Aunque un robot no pueda servir un plato con la misma calidez humana, la mayor parte de las capas del sector son perfectamente automatizables.
Los trabajadores de cualificación media y alta, como gestores de reservas, departamentos de marketing o analistas de datos turísticos, son “mucho más vulnerables” que el personal de atención directa.
Herramientas de IA ya dominan la gestión de precios en hoteles y aerolíneas (revenue management), el marketing de destino o la atención al cliente multicanal. Según un informe de Goldman Sachs, hasta un 46% de las tareas de oficina son automatizables. “En una economía como la española, donde el turismo representa más del 12% del PIB, se debería estar prestando más atención a esta capa intermedia”, sentencia.
Polarización del empleo y la necesidad de adaptación
Este fenómeno conduce a lo que el economista del MIT David Autor denomina polarización del empleo: un crecimiento en los extremos (alta y baja cualificación) y una erosión de la clase media. La consecuencia es una nueva desigualdad cognitiva entre quienes pueden reinventarse y quienes han sido formados para un juego “cuyas reglas acaban de cambiar sin previo aviso”.
Vidal concluye con una cita de Alvin Toffler: “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan cómo aprender, desaprender y volver a aprender”.













