TRIUNFO DE RAFA SERNA EN LA MAESTRANZA EN UNA TARDE DESAPACIBLE

TRIUNFO DE RAFA SERNA EN LA MAESTRANZA EN UNA TARDE DESAPACIBLE
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TRIUNFO DE RAFA SERNA EN LA MAESTRANZA EN UNA TARDE DESAPACIBLE

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La entrega y responsabilidad de Rafa Serna, junto con un toro de Fuente Ymbro que ofreció posibilidades, le valieron la única oreja cortada en la tercera corrida de abono en la plaza de la Maestranza.

Rafa Serna: Una Oreja de Peso

El torero sevillano, que regresaba a la Maestranza tras su confirmación de alternativa, tuvo pocas opciones con su primer toro, un animal ofensivo pero de poca presencia, que se movió con brusquedad impidiendo el lucimiento. Serna, consciente de la importancia de la tarde, recibió al quinto a portagayola y logró algunos lances estimables. Con la muleta, apostó fuerte de rodillas, construyendo una faena valiente por el lado izquierdo, destacando por su compromiso y reunión.

El toro de Fuente Ymbro no era fácil, pero su embestida exigente añadió emoción a la faena de Serna, que logró que la música sonara en una tanda diestra. La faena estaba hecha y la oreja parecía segura.

Serna remató su labor con unos doblones antes de lograr una buena estocada, aunque salió tropezado. El trofeo fue recibido con júbilo.

Álvaro Lorenzo y Molina: Sin Suerte en el Coso Sevillano

El toledano Álvaro Lorenzo no pudo cambiar el panorama de una tarde fría y ventosa. Su lote, a pesar de su disposición, se lo puso difícil. El primer toro, enorme pero descompuesto y acobardado, hizo inútil su esfuerzo.

Tampoco tuvo éxito con el sobrero, un toro de Murteira Grave que sustituyó al titular, devuelto tardíamente por el palco debido a su evidente invalidez.

El sustituto, considerado impropio para la Maestranza, resultó carente de contenido y desentendido, imposibilitando cualquier lucimiento.

El albaceteño Molina debutaba como matador en Sevilla, nueve años después de su presentación como novillero. Tampoco contó con material adecuado. El tercer toro, recibido a portagayola, parecía ofrecer alguna opción, pero pronto se refugió en tablas. Con el sexto, de movilidad molesta y descompuesta, la tarde quedó sentenciada.