El Senado español regula el uso de la Inteligencia Artificial entre sus miembros

El Senado español regula el uso de la Inteligencia Artificial entre sus miembros
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El Senado español regula el uso de la Inteligencia Artificial entre sus miembros

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El Senado de España ha aprobado una serie de directrices internas para regular el uso de la Inteligencia Artificial (IA) por parte de sus parlamentarios, funcionarios y trabajadores. La medida busca aprovechar el potencial transformador de la IA para mejorar la eficiencia y calidad de las funciones de la institución, al tiempo que se mitigan los riesgos asociados a su uso.

El Senado busca optimizar sus funciones con la IA

El documento aprobado por la Mesa de la Cámara Alta, redactado por la Dirección de Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones, destaca que la IA puede “perfeccionar nuestras libertades en el marco del Estado de Derecho, así como la calidad de nuestra democracia”.

Sin embargo, el Senado reconoce que el uso inadecuado de la IA puede acarrear riesgos de diversa índole, incluyendo la generación de información incorrecta o engañosa, la toma de decisiones inadecuadas por parte de sistemas autónomos y la vulnerabilidad ante ataques externos.

Limitaciones y controles en el uso de la IA

Las directrices aprobadas establecen limitaciones en el uso de herramientas de IA, especialmente aquellas que manejan documentación o información confidencial. Se exige a los proveedores de estas herramientas que garanticen que el Senado no se utilice para “entrenar” sus sistemas.

El Senado tiene previsto elaborar una “lista” de sistemas de IA autorizados para su uso por el personal. Además, se incluirán cláusulas específicas en los contratos con proveedores para asegurar el respeto a la normativa de regulación de la IA, la protección de datos, la igualdad y los derechos de autor.

Presupuesto y contratación de servicios de IA

El Senado ha presupuestado 96.000 euros para el “suministro de licencias de aplicaciones de Inteligencia Artificial”. La institución está evaluando las distintas herramientas disponibles, con especial atención en aquellas que tienen “capacidades de gestión y tratamiento documental”.

El director tecnológico del Senado ha señalado la necesidad de agilizar los procedimientos de contratación, buscando acuerdos marco con empresas con las que ya se está trabajando y valorando proyectos ejecutados en las propias instalaciones del Senado.

Supervisión humana y riesgos de seguridad

Las directrices aprobadas establecen que los resultados obtenidos con el uso de la IA siempre deberán ser supervisados por personas, especialmente si afectan a los derechos y libertades o al funcionamiento institucional. Se advierte que las personas no podrán evadir su responsabilidad escudándose en la IA.

El documento también alerta sobre las vulnerabilidades que los sistemas de IA pueden generar, exponiendo al Senado a posibles ataques de terceros que busquen manipular los sistemas, redes o datos de la institución.

Impacto en los trabajadores

Durante el debate previo a la aprobación de las directrices, se planteó la preocupación por el posible impacto del uso de la IA en los trabajadores del Senado, en particular la posibilidad de que determinados puestos sean sustituidos por máquinas. La institución se compromete a tener especial cuidado para que la IA no incida negativamente en la estrategia de recursos humanos de la Cámara.

Sin embargo, el director tecnológico del Senado ha reconocido que la IA ya está afectando a trabajadores relacionados con la institución, mencionando ejemplos como la transcripción automática de las sesiones, el subtitulado en tiempo real de las intervenciones y la traducción a lenguas oficiales, tareas que actualmente realizan personas.