Nuevos estudios genéticos revelan el origen inesperado de los picenos

Nuevos estudios genéticos revelan el origen inesperado de los picenos
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Nuevos estudios genéticos revelan el origen inesperado de los picenos

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Los picenos, un pueblo clave de la Italia prerromana, han vuelto a ser objeto de estudio gracias a recientes investigaciones de ADN antiguo realizadas por equipos internacionales de genética.

Durante décadas, arqueólogos e historiadores se han esforzado por reconstruir el origen de esta civilización que se asentó en la costa este de la península itálica. Ahora, la ciencia genética ha revelado que parte de sus raíces se encuentran en las estepas de Europa oriental, y que su apariencia física pudo haber sido diferente a la que tradicionalmente se asociaba con los antiguos pueblos mediterráneos.

¿Quiénes fueron los picenos?

Los picenos habitaron principalmente el territorio que hoy ocupan las regiones italianas de Las Marcas y parte de Abruzos, desde el siglo IX hasta el III a.C., antes de ser absorbidos por la expansión de Roma. Era una sociedad avanzada para su época, con una organización política definida y una economía basada en la agricultura, la ganadería y el comercio marítimo, gracias a su proximidad al Adriático.

Su relevancia histórica se evidencia en la riqueza de sus yacimientos arqueológicos, especialmente en necrópolis como las de Numana, Novilara o Ascoli Piceno. En estos lugares se han encontrado tumbas con armas, joyas, cerámicas y objetos de lujo que demuestran la existencia de una sociedad jerarquizada con amplios contactos comerciales con etruscos, griegos y comunidades del Mediterráneo oriental.

Además de su riqueza material, los picenos llamaron la atención de cronistas clásicos como Plinio el Viejo y Estrabón, quienes ya hicieron referencia a este pueblo en la Antigüedad.

Incluso su nombre ha despertado la curiosidad de los investigadores durante siglos, ya que podría derivar del término latino “picus”, que significa “pájaro carpintero”, un animal considerado sagrado en varias tradiciones itálicas.

El estudio genético que redefine su origen

Un estudio científico publicado en 2024 en la revista *Genome Biology* ha supuesto un cambio radical en la investigación sobre los picenos. Un equipo internacional analizó restos óseos de diversas necrópolis asociadas a esta cultura. Mediante técnicas avanzadas de secuenciación de ADN antiguo, los expertos estudiaron tanto el ADN mitocondrial como el ADN autosómico para reconstruir el perfil genético de esta población.

Los resultados sorprendieron a la comunidad científica. El análisis reveló que los picenos presentaban una alta proporción de ascendencia genética vinculada a poblaciones de Europa central y oriental, especialmente relacionadas con antiguos grupos de pastores de las estepas pónticas y movimientos migratorios de la Edad del Bronce.

Este hallazgo confirma que el poblamiento de la península itálica fue más complejo de lo que se creía, y que importantes corrientes migratorias del este europeo dejaron una huella genética notable en varios pueblos prerromanos.

Los investigadores también detectaron que los picenos no eran un grupo homogéneo, sino una población mestiza fruto de mezclas con comunidades mediterráneas y otros pueblos itálicos. Esta diversidad explicaría la riqueza cultural y comercial que siempre caracterizó a esta civilización.

Rasgos físicos: más ojos azules y cabello rubio

Un aspecto destacado del estudio se refiere a la apariencia física de los picenos. El análisis genético estimó rasgos fenotípicos y concluyó que esta población presentaba una proporción mayor de individuos con ojos claros y cabello rubio que otros pueblos vecinos de la Italia antigua, incluidos los etruscos. Aproximadamente el 26,8% de los picenos tenía ojos azules, y un 22% presentaba cabello rubio.

Estas cifras son elevadas en comparación con otras poblaciones mediterráneas contemporáneas y refuerzan la influencia genética de las migraciones del este europeo.

A nivel antropológico, los restos analizados también muestran individuos de complexión robusta y estatura media, con rasgos craneales similares a otros pueblos itálicos, aunque con particularidades derivadas de esa mezcla genética diversa. Los expertos sugieren que estos descubrimientos ayudan a desmontar ideas simplificadas sobre la uniformidad étnica de las sociedades antiguas y demuestran que la península itálica fue, desde tiempos remotos, un cruce de caminos entre diferentes culturas y linajes humanos. En el caso de los picenos, esa mezcla biológica y cultural pudo ser clave para su éxito como sociedad dinámica, abierta al comercio y capaz de prosperar durante siglos en uno de los enclaves más estratégicos del Mediterráneo occidental, antes de la llegada definitiva de Roma.