
GERALDINE MOCK: LA PRIMERA MUJER EN DAR LA VUELTA AL MUNDO EN AVIÓN EN SOLITARIO
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En 1964, Geraldine “Jerrie” Mock, una mujer de Ohio, desafió las convenciones sociales de su tiempo al convertirse en la primera mujer en volar alrededor del mundo en solitario. Su motivación no era la fama ni la fortuna, sino el deseo de escapar de una vida doméstica monótona. A los 38 años, con tres hijos, Jerrie decidió que su destino estaba en el aire.
El 19 de marzo, despegó para hacer historia. Recorrió más de 36.000 kilómetros en 29 días de una intensa aventura, demostrando que los sueños no tienen género ni límites.
Infancia y Pasión por el Vuelo
La pasión de Jerrie por la aviación nació en su infancia. A los siete años, un vuelo en un Ford trimotor con su padre la dejó fascinada. Desde entonces, supo que ver el mundo desde las alturas sería su meta. Idolatraba a Amelia Earhart y siguió su trágico final por la radio. En la universidad, fue la única mujer estudiando ingeniería aeronáutica.
Conoció a Russell Mock, con quien se casó y formó un hogar. El matrimonio y la maternidad pospusieron sus sueños durante dos décadas, pero el fuego de la aviación nunca se extinguió.
Un Chiste que se Convierte en Aventura
El detonante del viaje fue una conversación casual mientras Jerrie lavaba los platos. Confesó a su marido que estaba aburrida de la vida doméstica. Russell, en broma, le sugirió que volara alrededor del mundo. Lo que parecía un chiste se transformó en un plan audaz. Jerrie no era una piloto profesional, pero sí una mujer decidida.
Con 750 horas de vuelo, se preparó para lo desconocido. Su familia apoyó su deseo de libertad. El “ama de casa voladora” estaba lista para desafiar las convenciones.
“The Spirit of Columbus”: Un Modesto Cessna
Su aeronave fue un Cessna 180 monomotor de segunda mano, llamado “The Spirit of Columbus”, aunque ella prefería “Charlie”. El avión tenía once años y mostraba signos de corrosión. Se instalaron tanques de combustible adicionales y radios de largo alcance. El espacio en la cabina era mínimo. Llevaba una máquina de escribir, dos conjuntos de ropa, zapatos y barritas de comida.
Dificultades y Desafíos en el Aire
El despegue desde Columbus fue recibido con escepticismo. Algunos creían que sería la última vez que sabrían de ella. Surgieron sabotajes y fallos técnicos. Los cables de la radio fueron cortados, dejándola incomunicada. Además, competía indirectamente con Joan Merriam Smith, quien seguía una ruta similar.
Russell la presionaba para volar más rápido y ganar la competencia. Jerrie aclaró que su objetivo era disfrutar, no competir. El viaje se convirtió en una lucha de resistencia física, mental y mecánica.
Peligros y Aventuras en el Recorrido
Las etapas sobre el Atlántico fueron peligrosas. Al sobrevolar las Azores, tuvo que subir sobre las nubes para derretir el hielo. El sol fue su aliado para evitar que las alas se resquebrajaran. Al aterrizar en Arabia Saudita, las autoridades se mostraron incrédulas. Buscaban a un hombre, pues no creían que una mujer pilotara sola.
En algunos países, su falta de tutor masculino generó tensiones burocráticas. Sin embargo, se ganó el respeto de quienes la observaban. En Marruecos, fue recibida con honores militares.
Mock sobrevoló zonas de guerra y bases militares restringidas. Cerca de Vietnam, relató que todo parecía pacífico. Un error de navegación la llevó a aterrizar en Egipto, en una base militar secreta en lugar del aeropuerto de El Cairo. Fue retenida mientras investigaban si era una espía. Pasó el tiempo viendo televisión con los soldados. También enfrentó tormentas de arena. Nada detuvo a su Cessna.
Siete Récords Mundiales
El 17 de abril de 1964, Jerrie aterrizó en el mismo aeropuerto de partida. Tras 29 días de viaje y 21 paradas, el círculo se cerró. Una multitud la esperaba para celebrar este hito. Había batido siete récords internacionales. El gobernador de Ohio la nombró el “Águila Dorada de Ohio”.
A pesar de la atención mediática, insistió en que solo quería divertirse. No se sentía una heroína, sino una persona curiosa con un sueño. Su Cessna está en el Museo Nacional del Aire y el Espacio.
Legado y Reconocimiento
El legado de Geraldine Mock perdura como un símbolo de tenacidad femenina. Recibió la Medalla de Oro de la Agencia Federal de Aviación y la Medalla Louis Blériot. Publicó sus memorias, “Three-Eight-Charlie”. Su vida continuó ligada a la aeronáutica, aunque de forma discreta. Se divorció y se mudó a Florida en 1992. Falleció en 2014, dejando una huella imborrable e inspirando a nuevas generaciones de pilotos.













