ANTIGUA FÁBRICA DE TABACOS DE SEVILLA: DE PRIMERA FÁBRICA DE EUROPA A SEDE UNIVERSITARIA

ANTIGUA FÁBRICA DE TABACOS DE SEVILLA: DE PRIMERA FÁBRICA DE EUROPA A SEDE UNIVERSITARIA
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ANTIGUA FÁBRICA DE TABACOS DE SEVILLA: DE PRIMERA FÁBRICA DE EUROPA A SEDE UNIVERSITARIA

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Ubicada en la calle San Fernando de Sevilla, la Antigua Fábrica de Tabacos, hoy rectorado de la Universidad de Sevilla, es un edificio emblemático con una rica historia. Originalmente destinada a la producción de cigarros, esta construcción del siglo XVIII se ha transformado en un importante centro académico y cultural.

UN EDIFICIO CON HISTORIA

La Antigua Fábrica de Tabacos comenzó a construirse en 1728 y operó como fábrica hasta 1950. Tras su traslado a un nuevo edificio en el barrio de los Remedios, se convirtió en la sede de la Universidad de Sevilla. En 1959, fue declarada Bien de Interés Cultural, atrayendo a miles de visitantes cada año.

El edificio presenta un estilo renacentista con influencias herrerianas, visibles en su planta, patios y acabados en piedra de las fachadas. Al ingresar por la calle San Fernando, se accede a un vestíbulo que conecta con el resto del edificio. El interior se distribuye en torno a catorce patios, con diversas estancias y amplias galerías.

Actualmente, alberga obras de arte notables, como una colección de pintura y la Gipsoteca, que exhibe más de 100 vaciados en yeso que reproducen piezas artísticas. En la capilla, se encuentra el Cristo de la Buena Muerte (1620), tallado por Juan de Mesa y titular de la hermandad de Los Estudiantes.

EL TABACO EN SEVILLA

La Antigua Fábrica de Tabacos, de geometría rectangular, fue proyectada por ingenieros militares de España y Países Bajos, ocupando 25.725 metros cuadrados. En su momento, fue el edificio de mayor superficie en Europa después del Monasterio de El Escorial.

La planta de tabaco fue descubierta por los españoles en América en 1492, y Sevilla se convirtió en el principal centro de producción y distribución de este producto en Europa. Esta fue la primera fábrica de tabaco construida en el continente.

Desde principios del siglo XIX, hombres y mujeres trabajaban en la fábrica, aunque tenían prohibido relacionarse bajo pena de cárcel. Los hombres se encargaban de las tareas administrativas y las que requerían mayor esfuerzo físico, mientras que las mujeres, conocidas como cigarreras, realizaban el trabajo más minucioso de liar el tabaco.