
El Papa León XIV aboga por un nuevo orden mundial basado en el diálogo y la justicia en Argelia
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El Papa León XIV, durante su visita a Argelia, ha hecho un llamado urgente a la comunidad internacional para construir un nuevo orden mundial cimentado en el diálogo, la solidaridad y la justicia. En un discurso dirigido a las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, el Pontífice destacó la importancia de estos valores para afrontar los desafíos contemporáneos.
El Sumo Pontífice expresó su gratitud por la invitación a Argelia, un país con el que siente una conexión especial. Se presentó como un “peregrino de paz” deseoso de encontrarse con el pueblo argelino y de promover una “cultura del encuentro y de la reconciliación”.
Un llamado a la comprensión y la solidaridad
En un mundo marcado por conflictos e incomprensiones, León XIV resaltó el profundo sentido religioso del pueblo argelino como una base sólida para construir puentes. “En un mundo lleno de enfrentamientos, ¡encontrémonos y tratemos de comprendernos!”, exclamó.
Asimismo, elogió la resiliencia del pueblo argelino, destacando su capacidad para superar las dificultades gracias a valores como la solidaridad, la acogida y la vida comunitaria.
Puso en valor la práctica de la “sadaka” (limosna) como una expresión concreta de justicia, señalando que “no retener para sí mismo lo que uno posee, sino compartirlo, es en realidad una cuestión de justicia”.
Críticas a la desigualdad y la exclusión
El Papa no dudó en criticar a las sociedades contemporáneas que, a pesar de considerarse avanzadas, “se precipitan cada vez más en la desigualdad y la exclusión”. Advirtió que “una religión sin piedad y una vida social sin solidaridad son un escándalo a los ojos de Dios”.
Argelia como actor clave en la construcción de un mundo más justo
León XIV situó a Argelia como un actor con una “perspectiva singularmente crítica” en el escenario global, debido a su historia, y la animó a contribuir a un mundo más justo mediante el respeto a la dignidad humana y la solidaridad internacional.
El Papa alertó sobre los riesgos de una globalización mal gestionada, que puede “incrementar la pobreza y la desigualdad”. En este sentido, subrayó la necesidad de incluir a los sectores más vulnerables en la construcción del bien común e instó a las autoridades a recordar que “la verdadera fuerza de un país reside en la cooperación de todos”.
La política como servicio y la justicia como criterio fundamental
El obispo de Roma definió la acción política como un servicio, recordando que “las autoridades están llamadas no a dominar, sino a servir al pueblo”. Además, añadió que la justicia es el criterio fundamental de toda política, “sin la cual no hay paz auténtica”.
Un llamado a la esperanza en el Mediterráneo y el Sáhara
El Papa se refirió al papel geográfico y simbólico de Argelia entre el Mediterráneo y el Sáhara, espacios que históricamente han sido “lugares de enriquecimiento mutuo entre pueblos y culturas”.
Sin embargo, advirtió del peligro de convertirlos en escenarios de tragedia: “¡Ay de nosotros si los convertimos en cementerios donde muere también la esperanza!”.
Frente a ello, León XIV llamó a “multiplicar los oasis de paz” y a combatir las causas de la desesperación, denunciando a quienes “especulan con la vida humana”.
Reflexión espiritual y llamado al diálogo
El Papa concluyó su discurso con una reflexión espiritual sobre los desafíos contemporáneos, marcados por tensiones entre fundamentalismo y secularización, invitando a afrontarlos “con inteligencia” y a apostar por la educación en el diálogo, la libertad y el sentido crítico. “Debemos trabajar por la sanación de la memoria y la reconciliación entre antiguos adversarios”, afirmó.













