
Mireya, estudiante de 21 años, pesimista con el futuro del precio de la vivienda en Logroño: "Veo el panorama muy negro… A ver si baja algo, pero lo dudo… Me veo compartiendo piso unos cuantos años más, la verdad"
El precio de la habitación en un piso compartido en Logroño ha crecido hasta un 6% en el primer trimestre de este año en comparación con el mismo periodo de 2023, hasta alcanzar una media de 340 euros mensuales. Pese a que esta cifra es inferior a la media nacional de 430 euros, la demanda se ha disparado un 33% en el último año, según datos del portal Idealista.
En este contexto, el Gobierno de La Rioja ha aprobado una inversión de 6 millones de euros para ofrecer una ayuda mensual de hasta 250 euros a los jóvenes para el alquiler.
Esta subvención de 250 euros al mes está destinada a jóvenes menores de 36 años con recursos económicos limitados. Para acceder a ella, los ingresos anuales del solicitante, incluyendo los de las personas que vivan en el domicilio, deben ser iguales o inferiores a tres veces el IPREM.
Además, la ayuda establece un límite en el precio del alquiler: la renta de la vivienda no puede superar los 600 euros al mes, y en el caso de las habitaciones, el coste no puede exceder los 300 euros mensuales.
El plazo de presentación de solicitudes se abrirá a lo largo de este mes de abril y la ayuda se concederá desde el mes siguiente a la solicitud, aunque podrá tener efectos retroactivos desde el año pasado. La subvención se concede por un periodo de dos años y se extingue si el beneficiario cumple los 36.
Como requisito adicional, el contrato de alquiler deberá tener una duración mínima de un año y es compatible con otras ayudas, pudiendo alcanzar hasta el 75% del importe de la renta.
La situación actual genera desánimo entre los jóvenes, como refleja el caso de Mireya, una estudiante de 21 años de la ESDIR. Vive en un piso compartido en Logroño que ha subido de 250 a 270 euros por persona.
Según relata, el acceso a la vivienda es un tema de debate recurrente con sus compañeros. “Una compañera mía dijo que ella para meterse en un piso tenía que ahorrar como 10 años, más o menos, pero vivía con sus padres”, explica.
Mireya, que actualmente no puede optar al bono de alquiler joven porque no trabaja, se muestra pesimista sobre su futuro.
“Yo, sinceramente, lo veo muy mal de quedarme compartiendo piso muchos años, no, lo veo muy mal, veo el panorama muy negro”, confiesa. Aunque espera que los precios se estabilicen, su perspectiva a corto plazo es clara: “Me estoy viendo compartiendo piso unos años más, la verdad”.
Como estás escuchando, acceder a una vivienda en Logroño sigue siendo un reto, sobre todo para los más jóvenes.
Los precios no paran de moverse y, aunque están por debajo de la media nacional, cada vez aprietan más. Pese a las dificultades, la joven tiene la esperanza de solicitar la ayuda en cuanto le sea posible y sumarse a los 227 jóvenes que ya se han visto beneficiados de este bono el año pasado 2025 en La Rioja.













