
Manuel Gazapo, politólogo, sobre la estrategia de Trump de bloquear el estrecho de Ormuz: "Hay un altísimo riesgo de que haya un conflicto mayor si uno despliega las tropas en esa zona del mundo"
La tensión entre Estados Unidos e Irán ha escalado en las últimas horas. El presidente Donald Trump ha cumplido su amenaza y desde la tarde de este lunes está en vigor el bloqueo naval al estrecho de Ormuz.
La medida llega como respuesta al fracaso de la primera ronda de negociaciones en Islamabad (Pakistán), donde el régimen iraní se negó a renunciar a su capacidad de fabricar armas nucleares.
El politólogo y doctor en relaciones internacionales, Manuel Gazapo, desgrana en ‘La Tarde’ las claves de esta nueva crisis.
Preguntado sobre si la decisión de Trump forma parte de una estrategia definida, Manuel Gazapo ha sido tajante. El experto considera que ‘parece más la improvisación que una estrategia que tenga cierta rentabilidad’.
Según Gazapo, la idea de ‘bloquear el bloqueo’ no estaba en ninguna hoja de ruta y ha señalado que ‘no tiene demasiada lógica operativa, ni desde el punto de vista del tráfico marítimo ni tampoco desde la lógica de la propia guerra que se está desarrollando en esa zona del mundo’.
Además, el analista ha puesto en duda que la Armada estadounidense pueda garantizar un bloqueo efectivo en una región tan compleja y lejana. ‘Va a exigir a Estados Unidos llevar hasta esa zona un conjunto de tropas ingente’, ha explicado, comparando la dificultad con la cercanía geográfica que facilitó operaciones en Venezuela.
Bloquear Ormuz, advierte, ‘va a poner a las tropas de Estados Unidos en el foco, en la diana de la respuesta del régimen de la Soyatolá’, ya sea mediante misiles, minas marinas o ataques de sus ‘proxies’ como Jezbolá o los hutíes de Yemen.
Esta maniobra no solo es arriesgada militarmente, sino que también choca con la legalidad.
Gazapo ha recordado que la acción de Estados Unidos ‘sería ya no solo una violación del derecho internacional y el derecho del mar, sino también una rara avis que no está muy claro cómo gestionarlo para no cometer ninguna ilegalidad’.
El politólogo concluye que existe ‘un altísimo riesgo de que haya un conflicto aún mayor’ si se despliegan tropas en la zona, una opinión compartida por la periodista Ana Zarzalejos, quien ha apuntado que ‘Estados Unidos no está en el punto de tolerar que soldados estadounidenses vuelvan a casa en ataúdes’.
Las consecuencias del bloqueo ya se notan. Según datos del portal Marine Traffic, el tránsito en el estrecho ha caído a solo 14 buques diarios, frente a los 100 de media antes del conflicto. El presidente de los navieros españoles, Vicente Boluda, ha advertido en COPE de las ‘graves consecuencias para la economía mundial’, ya que la situación ‘afecta muchísimo al combustible y a los precios del combustible, fundamentalmente al gas, pero también al crudo’.
Boluda ha añadido que el bloqueo también pone en riesgo el suministro de fertilizantes, un derivado del petróleo ‘imprescindible para que la agricultura tenga la capacidad de alimentar a la población mundial’.
En la tertulia, en la que también ha participado el periodista Antonio Agredano, ha surgido un debate sobre el papel de la Alianza Atlántica. Agredano ha afirmado de forma contundente que lo que está ocurriendo supone ‘el fin definitivo de la OTAN como una organización en busca de la paz o de la guerra’.
Según él, la organización se ha vuelto ‘absolutamente intrascendente viendo las decisiones que está tomando Trump’.
Manuel Gazapo ha matizado esta visión, reconociendo que la situación de la OTAN es ‘muy inquietante’.
Ha recordado que ‘a Donald Trump no le ha gustado nunca la OTAN’, pues considera que EE. UU. pagaba demasiado sin recibir nada a cambio.
Aunque Gazapo cree que organizaciones como la OTAN ‘hay que resetearlas’, desmantelarla traería consecuencias también para Washington, que depende de sus bases militares en Europa. El problema, subraya, es que Trump ‘no lo ha presentado a sus socios’ y ha exigido que actúen de forma ‘servilista’, algo contrario al espíritu de una alianza de socios.
‘Será una pena, porque no será verdaderamente la reformulación que se busca, sino la implosión de la misma por un capricho de un magnate’, ha sentenciado.
Mientras tanto, Irán no ha permanecido inactivo. Gazapo ha explicado que Teherán ha optado por una ‘estrategia pragmática’ que consiste en ‘reforzar su seguridad interior’. Esto implica ‘blindar la capital’ y reorientar a sus socios externos para protegerse de posibles intervenciones o ‘revueltas internas’. El experto ha recordado la brutalidad del régimen, que ‘ha asesinado a millares’ de manifestantes, lo que genera un ‘mucho miedo en la población’, aunque el riesgo de nuevas protestas persiste ante la ‘carestía’ y la ‘represión’.
Finalmente, el analista ha destacado el sorprendente y ‘muy pertinente’ papel de Pakistán como mediador.
Este país, que tiene ‘intereses divididos’, actúa como una vía clave para que ‘China’ reciba el petróleo y gas de Irán, mientras intenta ‘contentar a Estados Unidos’. Esta doble estrategia le ha permitido ‘erigirse de manera muy inteligente’ y sentar en la mesa de negociación a los representantes de Washington y Teherán. Antonio Agredano ha añadido un dato clave: ‘Pakistán es uno de los 9 países que tiene armas nucleares’, un factor que, según Gazapo, le otorga una ‘capacidad de disuasión’ y mayor peso en la escena internacional.













