RUTH ASAWA: DE LA EXCLUSIÓN AL ÉXITO ARTÍSTICO

RUTH ASAWA: DE LA EXCLUSIÓN AL ÉXITO ARTÍSTICO
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RUTH ASAWA: DE LA EXCLUSIÓN AL ÉXITO ARTÍSTICO

Foto: Efe – Todos los derechos reservados

Ruth Asawa (1926-2013) superó numerosos obstáculos para convertirse en una artista reconocida. Desde el racismo y la misoginia hasta el internamiento durante la Segunda Guerra Mundial, su vida estuvo marcada por la adversidad. A pesar de ello, su talento y perseverancia la llevaron a ser una creadora excepcional.

Una vida marcada por la adversidad

Hija de inmigrantes japoneses en Estados Unidos, Asawa sufrió las consecuencias de las leyes discriminatorias y el sentimiento antijaponés durante la guerra. Fue recluida junto a su familia en campos de internamiento, donde comenzó a desarrollar su talento artístico.

Más tarde, se le negó el título de profesora de arte debido a su origen étnico.

A pesar de estos desafíos, Asawa encontró un espacio de libertad y experimentación en el Black Mountain College, donde estudió con artistas como Josef Albers y Buckminster Fuller. Allí exploró ideas sobre la transparencia y el espacio, que serían fundamentales en su obra.

El reconocimiento tardío

En los años 50, la crítica menospreció su trabajo, considerándolo mera artesanía o “arte de ama de casa”. Sin embargo, una exposición en el Whitney Museum de Nueva York en 2019 revitalizó su figura, y su obra ha alcanzado precios récord en subastas. Hoy en día, está representada por la prestigiosa galería David Zwirner.

Su consagración definitiva llegó con una retrospectiva itinerante que comenzó en el San Francisco Museum of Modern Art y el MoMA de Nueva York, y que actualmente se exhibe en el Guggenheim Bilbao.

Se trata de la primera muestra monográfica de Asawa en España.

El alambre como sello de identidad

El alambre es el material característico de la obra de Asawa. La idea de utilizarlo surgió durante un viaje a México en 1947, donde descubrió cestas de alambre en el mercado de Toluca. Aprendió la técnica de trenzar el alambre y la aplicó a la creación de esculturas colgantes con formas orgánicas, explorando la transparencia y el espacio.

También utilizó el alambre atado para crear esculturas inspiradas en la naturaleza, como ramas y formas botánicas. “La naturaleza es mi maestra”, afirmaba la artista.

Más allá del alambre

Además del alambre, Asawa experimentó con otros materiales como arcilla, bronce y papel, creando obras de papiroflexia con un aspecto casi arquitectónico.

También realizó pinturas, dibujos y grabados, explorando diversas técnicas y lenguajes visuales.

Arte y vida integrados

Asawa fue una artista prolífica, educadora y defensora de las artes. Para ella, no había distinción entre arte y vida familiar. Su casa-taller en San Francisco era una extensión de su trabajo, donde creaba esculturas, máscaras mortuorias y cultivaba un jardín que luego dibujaba.

Casada con el arquitecto Albert Lanier, tuvo seis hijos y diez nietos, a quienes involucró en la creación de algunas de sus obras. Su legado artístico y su compromiso con la educación artística la convierten en una figura inspiradora.

Un legado reconocido

A pesar de haber sido rechazada en vida, Asawa recibió numerosos reconocimientos póstumos, como la Medalla Nacional de las Artes de Estados Unidos.

Hoy, su obra se exhibe en museos de todo el mundo, reivindicando su lugar en la historia del arte.