
COVID Persistente: La Pandemia Silenciosa que Afecta a Cientos de Miles en Cataluña
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El COVID persistente se ha consolidado como un problema de salud pública significativo, afectando a más de 300.000 personas en Cataluña, una cifra que podría ser superior debido a la falta de diagnóstico en las primeras etapas de la pandemia. Silvia Soler, portavoz de la asociación de afectados, ha denunciado la falta de tratamientos efectivos y la incertidumbre que enfrentan miles de pacientes.
El Sentimiento de Abandono Institucional
Una de las principales quejas de los afectados es la sensación de abandono por parte de las instituciones. Soler critica que, si bien la administración gestionó la pandemia inicial, no ha abordado la “subpandemia” del COVID persistente, posiblemente debido a los costes económicos asociados. Esta inacción contrasta con la respuesta de países como Alemania, Canadá o Estados Unidos.
Panorama Médico Desolador
Desde el punto de vista médico, la situación es igualmente preocupante.
“A día de hoy no hay un tratamiento”, afirma Soler, explicando que solo se pueden “paliar los síntomas”. En Cataluña, solo existe una unidad especializada en el Hospital Germans Trias i Pujol, que está llevando a cabo ensayos clínicos en busca de una solución.
Avances Legales Lentos
A pesar de las dificultades, los pacientes han logrado algunos avances legales. Desde julio de 2023, el COVID persistente está reconocido como enfermedad en España, lo que implica que los afectados son considerados pacientes crónicos. Este reconocimiento, impulsado por la oposición en el Congreso de los Diputados, es un “pequeño paso” para mejorar la vida de los pacientes.
Cifras Subestimadas
La cifra de 300.000 afectados en Cataluña es una estimación conservadora.
Muchas personas que se infectaron al inicio de la pandemia en 2020 no fueron diagnosticadas con pruebas oficiales, incluyendo personal de residencias, sanitarios y trabajadores de servicios esenciales que sufren secuelas sin ser clasificados como casos de COVID persistente.
Una Lucha Diaria Incapacitante
Silvia Soler describe su experiencia personal como un “calvario”. Lleva cinco años de baja laboral debido a la enfermedad, que es “muy incapacitante”. Los síntomas son variados y afectan a múltiples sistemas del cuerpo, incluyendo niebla mental, disautonomía, síndrome de Raynaud, problemas intestinales, mialgias y migrañas. La evolución de la enfermedad suele ser negativa, con síntomas que empeoran con el tiempo.
Visibilidad para Lograr Avances
La lucha de los afectados se centra en visibilizar su situación para forzar avances médicos y administrativos.
El pasado 15 de marzo se celebró una jornada para concienciar sobre el COVID persistente. La labor de asociaciones como la que representa Silvia Soler es fundamental para que esta “subpandemia” no caiga en el olvido y los afectados reciban la atención y las soluciones que necesitan.













