Así es el Amada García: el gimnasio popular de Santiago que lucha contra la extrema derecha

Así es el Amada García: el gimnasio popular de Santiago que lucha contra la extrema derecha
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Así es el Amada García: el gimnasio popular de Santiago que lucha contra la extrema derecha

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En Santiago de Compostela, un gimnasio popular llamado Amada García se ha convertido en un espacio de resistencia contra el auge de la extrema derecha. Ubicado en la zona de Basquiños, este proyecto, impulsado por colectivos antifascistas gallegos, ofrece una alternativa deportiva y comunitaria a precios accesibles.

Un espacio para la autodefensa y el encuentro

El gimnasio nació de la preocupación por la creciente popularidad de ideologías de derecha y fascistas, especialmente entre los jóvenes. Además, busca ser una opción de ocio saludable, alejada del consumo de alcohol y otras sustancias.

Amada García ofrece diversas disciplinas deportivas, como boxeo, kickboxing, lucha olímpica, entrenamiento funcional, jiu-jitsu, tai-chi, yoga, esgrima y judo. Promueven la actividad física con un enfoque lúdico y no estético, fomentando la cooperación y la unidad de clase antifascista.

Antifascismo como autodefensa

Para los responsables del proyecto, el antifascismo está intrínsecamente ligado a la autodefensa, especialmente para mujeres y colectivos vulnerables. En las paredes del gimnasio, se exhiben los principios del proyecto, que incluyen la lucha contra el racismo, el machismo, la LGTBIfobia y la transfobia.

El objetivo es ofrecer un espacio seguro para personas que, en otros contextos deportivos, podrían sentirse vulnerables. Los instructores deben estar totalmente alineados con los valores del gimnasio, creando un ambiente de respeto e inclusión.

Un proyecto autogestionado

Amada García funciona sin cuotas fijas ni obligatorias, permitiendo que cada persona contribuya según sus posibilidades. El proyecto se financió con aportaciones internas y la rehabilitación del local fue realizada por los propios impulsores.

El nombre del gimnasio rinde homenaje a Amada García, una militante comunista de Mugardos fusilada durante la Guerra Civil.

El gimnasio se gestiona a través de redes sociales, donde los interesados pueden obtener información y contactar con el proyecto. Se prioriza conocer a los participantes para preservar el ambiente del espacio. El colectivo se inspira en proyectos similares en Coruña, Euskadi y Madrid, y planea acondicionar el jardín trasero para seguir creciendo.