
Nuevos desafíos para la Zona de Bajas Emisiones en San Fernando
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La implementación de la futura Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en San Fernando se enfrenta a nuevos obstáculos, tras la admisión a trámite por parte del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía de un recurso presentado por el partido político VOX.
Mientras el Ayuntamiento de San Fernando opta por el silencio ante esta situación, el movimiento vecinal intensifica su oposición, poniendo en tela de juicio tanto la necesidad como las posibles consecuencias sociales de esta medida.
El anuncio por parte de VOX de la admisión a trámite de su recurso contra la ordenanza que regula la creación de la Zona de Bajas Emisiones ha reavivado la controversia en la ciudad. La iniciativa judicial busca detener la normativa, que fue aprobada en el pleno municipal del pasado mes de diciembre y que tiene como objetivo restringir el acceso de determinados vehículos a zonas específicas de la ciudad.
La Federación de Asociaciones de Vecinos Isla de León ha manifestado de forma clara su rechazo a la ZBE, sumándose a las críticas que ya había expresado durante el periodo de alegaciones. José Cortejosa, presidente de la federación, ha recordado que la organización intentó frenar la ordenanza por la vía administrativa, aunque sin éxito.
Según Cortejosa, la federación incluso consideró la posibilidad de presentar su propio recurso judicial, pero finalmente no pudo hacerlo debido a la falta de recursos económicos. A pesar de ello, insiste en que la oposición vecinal ha sido firme desde el principio y que se comunicó formalmente al Ayuntamiento antes de la aprobación definitiva de la ordenanza.
Argumentos en contra de la ZBE
Uno de los principales argumentos de los vecinos se basa en la falta de justificación medioambiental para establecer una Zona de Bajas Emisiones en San Fernando.
Cortejosa argumenta que la ciudad no presenta niveles de contaminación que hagan necesaria una medida de este tipo, especialmente teniendo en cuenta su ubicación geográfica.
El dirigente vecinal destaca que San Fernando está rodeada de espacios naturales que favorecen la calidad del aire, como el parque natural y la bahía. Además, la constante influencia del viento, ya sea de Levante o de Poniente, contribuye a la dispersión de posibles contaminantes. En su opinión, estas condiciones hacen que la ZBE sea innecesaria en comparación con otras ciudades con mayores problemas de contaminación.
También se cuestiona el modelo urbano de San Fernando, caracterizado por una baja densidad de edificaciones en altura y una distribución poblacional que, según defienden, no genera niveles significativos de emisiones contaminantes. Este argumento refuerza la idea de que la medida responde más a una imposición normativa general que a una necesidad real del municipio.
Posible impacto social y falta de diálogo
Otro de los aspectos que genera mayor preocupación entre el movimiento vecinal es el posible impacto social de la ZBE.
La federación advierte de que la restricción de vehículos podría aumentar las desigualdades, especialmente entre aquellos que no pueden permitirse adquirir un coche eléctrico o adaptarse a las nuevas exigencias. Cortejosa señala que, en la actualidad, este tipo de vehículos sigue teniendo un coste elevado para muchas familias, lo que limitaría su capacidad de movilidad dentro de la ciudad, derivando en una posible discriminación indirecta.
A esta situación se suma el malestar por la falta de diálogo entre el Ayuntamiento y las asociaciones vecinales. Según la federación, existía un compromiso por parte del concejal de Planificación y Gestión Urbana, José Luis Cordero, para mantener una reunión informativa antes de la implantación de la ZBE, encuentro que nunca se llevó a cabo. El presidente vecinal lamenta la ausencia de este espacio de participación, que consideraban clave para conocer los detalles de la medida y trasladar sus inquietudes, lo que ha contribuido a aumentar la desconfianza hacia el proyecto.
Mientras el recurso judicial sigue su curso y el Ayuntamiento permanece en silencio, el debate sobre la Zona de Bajas Emisiones continúa abierto en San Fernando, con una ciudadanía cada vez más involucrada en una decisión que marcará el futuro de la movilidad urbana en la ciudad.













