
JOVEN EMPRENDEDOR REVOLUCIONA LA AVICULTURA EN MALLORCA CON UN MODELO SOSTENIBLE Y RENTABLE
Foto: Adrian G. Martin (Youtube) – Todos los derechos reservados
Joan, un joven de 27 años con estudios en ADE, ha demostrado que el campo sigue ofreciendo oportunidades. En Mallorca, ha creado una exitosa granja de gallinas camperas, Can Costeta, desafiando las convenciones y apostando por un modelo donde el bienestar animal es primordial.
Bienestar Animal: Clave del Éxito
La filosofía de Joan es clara: el bienestar de las gallinas es prioritario, incluso por encima de la producción. Esta apuesta ética no solo es un principio, sino también una estrategia rentable.
“Yo apuesto más por el bienestar de las gallinas que por la producción de huevo. Y esto siempre me beneficia”, afirma el avicultor. Esta filosofía se traduce en una impresionante tasa de puesta del 93%.
Este porcentaje significa que, de cada 1.000 gallinas, Joan obtiene 930 huevos al día, una cifra que supera el estándar del 80% en sistemas camperos e incluso algunos industriales. La clave reside en las condiciones de vida que ofrece a sus animales: cada gallina dispone de más de cuatro metros cuadrados al aire libre, contrastando con las jaulas reducidas de la industria.
En Can Costeta conviven gallinas de la raza tradicional Isa Brown con otras seis razas que ponen huevos de diversos colores, como azul, verde o chocolate, lo que añade un atractivo especial para las visitas escolares que recibe la finca.
Joan explica que la principal diferencia entre el huevo campero (código 1) y el ecológico (código 0) radica en la alimentación, ya que ambos sistemas garantizan el acceso al exterior para las aves.
Superando Obstáculos y Construyendo un Negocio Sólido
Joan comenzó su proyecto con solo 22 años y sin experiencia previa en el sector. Enfrentó desafíos burocráticos y de financiación. A pesar de ganar un premio de 7.500 euros con su plan de empresa, el capital era insuficiente y los bancos no le concedieron financiación debido a su juventud. “No me quedó otra, pues, que empezar el negocio así como pude, y iba reinvirtiendo todo el tiempo”, recuerda.
Durante los tres primeros años, su estrategia fue simple: “euro que entra, euro que se reinvierte”.
Partiendo de una finca familiar sin instalaciones, tuvo que adaptar el terreno y construir todo desde cero. Comenzó con 150 gallinas y una producción mixta de carne y huevos, pero pronto decidió especializarse en la producción de huevos, un negocio que hoy cuenta con 2.000 gallinas.
Integración Vertical: La Clave de la Rentabilidad
El modelo de negocio de Joan se basa en la integración vertical: son productores y distribuidores. Esto les permite vender directamente a sus clientes, que incluyen hoteles, restaurantes con estrella Michelin, carnicerías y fruterías, alcanzando ya los 94 puntos de venta en Mallorca. Para Joan, esta relación directa es el futuro del sector.
Esta venta directa le permite ofrecer un producto de calidad a un precio justo, que ronda los 39 céntimos por huevo, con una rentabilidad neta de casi el 25%.
En contraste, un huevo industrial se vende a unos 28 céntimos con márgenes mucho menores. Por ello, descarta entrar en grandes superficies: “Nuestra filosofía no es luchar por un precio, sino que el precio también sea justo”.
El Futuro del Sector Primario
Joan está convencido de que el modelo tradicional de vender la producción a un tercero “tiene una caducidad”. En su opinión, los jóvenes agricultores que están triunfando siguen una mecánica similar a la suya: “producir, distribuir y al final llegar al máximo al cliente final” para controlar toda la cadena y asegurar la rentabilidad.













