El Nuevo Perfil del Costalero: Preparación Anual y Conciencia Corporal

El Nuevo Perfil del Costalero: Preparación Anual y Conciencia Corporal
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El Nuevo Perfil del Costalero: Preparación Anual y Conciencia Corporal

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El perfil del costalero está evolucionando significativamente. Atrás quedaron los tiempos en que la preparación se limitaba a los tres meses previos a la Semana Santa. Hoy en día, emerge un nuevo tipo de costalero, más joven y consciente, que se dedica a la preparación física durante todo el año.

Esta transformación ha sido corroborada por una investigación de la neurofisioterapeuta Montse Altemir, basada en 1.000 encuestas a costaleros. El estudio revela que el costalero actual “se alimenta e hidrata mejor, fuma poco y bebe de manera eventual”.

La Importancia de la Verticalidad y la Propiocepción

La clave para evitar lesiones y soportar el peso del paso reside en mantener una postura vertical.

Montse Altemir explica que cualquier desviación de este eje puede provocar dolor en las articulaciones. “El centro de gravedad tiene que estar equilibrado, igual que un metrónomo del piano”, señala la experta. La dificultad radica en la oscuridad bajo el paso, donde los faldones y la orfebrería impiden la visibilidad, obligando a los costaleros a desarrollar otras habilidades.

Esta oscuridad obliga a desarrollar la propiocepción, es decir, la capacidad del cuerpo para sentir su posición en el espacio. La técnica de la “levantá a ciegas” potencia esta habilidad y desarrolla la musculatura de manera específica: isométrica y aeróbica.

Es un esfuerzo físico que combina fuerza, resistencia y una profunda conciencia corporal.

Modalidades de Carga y Equipamiento

La forma de portar el paso también es crucial. Altemir destaca que la modalidad “a costal”, donde el peso se apoya sobre la séptima vértebra cervical, es más simétrica y facilita la recuperación en comparación con la modalidad “a hombro”. Un estudio realizado en Granada reveló que el 99,9% de los costaleros que cambiaron de estilo prefieren la modalidad a costal por la verticalidad que permite. Para quienes cargan a hombro, se recomienda un entrenamiento compensatorio de la musculatura contralateral, similar al que realizan deportistas de élite.

El equipamiento del costalero combina tradición y técnica.

Según Sergio Madriles, se busca “ropa cómoda, pero sin salirnos de la estética”. El calzado es fundamental, aunque a veces se sacrifica la amortiguación por un zapato plano que facilite la igualá de altura con los compañeros. La elección de las fajas es personal, variando desde la faja de tela tradicional hasta las de halterofilia. Una investigación de Altemir revela que muchos costaleros combinan la faja tradicional con una ortopédica.

Recuperación y Autocuidado

Para la recuperación, la fisioterapeuta propone el método ‘amén’, un acrónimo de “amasamiento y estiramiento neuromuscular”.

La recomendación es clara: “una vez que sales, el amasamiento muscular, con una pistola de masajes, un roller o una pelota, seguido de un estiramiento del músculo y una movilización del nervio”. Esta rutina de autocuidado es esencial para afrontar las siguientes salidas procesionales en óptimas condiciones.

La Experiencia Sensorial y Espiritual

La experiencia bajo el paso trasciende lo físico y se adentra en lo sensorial y espiritual. La vista no es un requisito imprescindible. Eduardo de la Calle Rincón, un costalero invidente, vive la Semana Santa desde dentro y demuestra que la fe y la conexión con las imágenes no dependen de los ojos, especialmente en un entorno donde la oscuridad es la norma para todos.

Eduardo explica que ser invidente “no es ningún problema para estar debajo de un paso”, ya que, salvo excepciones, no se suele ver nada.

La experiencia se vive con otros sentidos. “Se disfruta mucho, y se siente muy cerca al Señor o a su Madre”, relata. Para él, es una cuestión de corazón y sentimiento, una vivencia que se desarrolla en la oscuridad del costal y se siente “con fe”.

Una Nueva Generación de Costaleros

La profesionalización de los cuidados físicos, con entrenamientos anuales, una alimentación cuidada y una fisioterapia específica, ha creado una nueva generación de costaleros. Esta preparación exhaustiva no solo previene lesiones, sino que permite que el sobreesfuerzo se convierta en un vehículo para la devoción, demostrando que, bajo el paso, lo que realmente guía a los costaleros es la fuerza del sentimiento.