Restauración de la pradera de Posidonia en Cala Blanca, Menorca: Un proyecto INTERREG ARTEMIS

Restauración de la pradera de Posidonia en Cala Blanca, Menorca: Un proyecto INTERREG ARTEMIS
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Restauración de la pradera de Posidonia en Cala Blanca, Menorca: Un proyecto INTERREG ARTEMIS

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Un importante proyecto de restauración ha culminado en Cala Blanca, Ciutadella, Menorca, con la recuperación de 1.800 metros cuadrados de pradera de Posidonia oceanica. Esta iniciativa, enmarcada en el proyecto europeo INTERREG ARTEMIS, busca subsanar los daños causados hace 15 años por un vertido de bentonita durante la construcción de la desaladora local.

Un esfuerzo colaborativo para la recuperación marina

El proyecto, liderado por el OBSAM (Observatori Socioambiental de Menorca), contó con un presupuesto de 71.995 euros y la participación de la empresa Tecnoambiente SL, junto con la colaboración de Servisub, una empresa local. Un equipo de cinco especialistas, incluyendo un doctor en Ciencias Biológicas y licenciados en Ciencias del Mar y Ambientales, todos con certificación de buceo profesional, llevaron a cabo los trabajos subacuáticos.

Metodología basada en la experiencia y la ciencia

El proceso de restauración, autorizado por el Ministerio de Transición Ecológica, se basó en una metodología probada en proyectos anteriores en las Islas Baleares. Inicialmente, se realizó un mapeo detallado de la zona para planificar la plantación, analizando la capa de materia muerta y el sustrato de raíces y rizomas óptimos para la replantación.

Posteriormente, se recolectaron fragmentos de posidonia desprendidos naturalmente por las tormentas.

Eva Marsinyach, responsable de medio marino del OBSAM, explicó que se buscaron áreas de acumulación entre Santandria y Cala Blanca, aunque este año la mayor cantidad de fragmentos se encontró cerca del Cap d’Artrutx. Se seleccionaron solo aquellos fragmentos con “las características óptimas de crecimiento” para asegurar el éxito de la replantación.

Preparación y replantación: un proceso meticuloso

Los 1.100 fragmentos recolectados fueron preparados en las instalaciones del Club Nàutic de Ciutadella. Se ataron a soportes metálicos recubiertos con cera de abeja para evitar el roce. Desde finales de febrero, estos fajos se han ido clavando en el fondo marino cada 20 centímetros para facilitar el arraigo y la recuperación de la planta.

Seguimiento científico para asegurar el éxito a largo plazo

Debido al carácter innovador de la técnica, el proyecto incluye un riguroso seguimiento científico.

Irene Estaún, coordinadora del proyecto en el OBSAM, enfatizó la necesidad de monitorear la evolución posterior a la replantación para medir su efectividad y mejorar las técnicas aplicadas. Algunos fajos han sido marcados con etiquetas permanentes para estudiar su supervivencia y crecimiento a largo plazo. Este monitoreo, que comenzará esta primavera, estará a cargo de científicos del IMEDEA-CSIC y del equipo del OBSAM, con el apoyo financiero de la fundación Menorca Preservation.

Rebecca Morris, directora de Menorca Preservation, destacó el “compromiso con la investigación científica y la conservación marina” que impulsa su colaboración y considera “esencial garantizar el seguimiento de esta restauración una vez finalice el proyecto”.

La importancia vital de la Posidonia oceanica

La posidonia es una planta fundamental en el Mediterráneo, considerada por los científicos como una “especie ingeniera del ecosistema”. Es la base de la cadena trófica submarina y sustenta una amplia red de vida marina, influyendo directamente en recursos como la pesca.

Además, sus praderas son importantes sumideros de carbono, capturando aproximadamente el 50% del carbono enterrado en los sedimentos marinos. También oxigenan el agua y protegen la costa de la erosión. Sin embargo, su población ha disminuido un 34% en los últimos 50 años, amenazada por el anclaje de embarcaciones, la contaminación y el cambio climático.