
LUIS PASAMONTES: DE GREGARIO EN EL PELOTÓN A MENTOR Y LUCHADOR CONTRA EL ESTIGMA DE LA PÉRDIDA AUDITIVA
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
En el ajetreado mundo actual, a veces no llegamos a conocer del todo a las personas que admiramos, con quienes trabajamos o convivimos, incluso en momentos específicos del año, ni siquiera a quienes amamos.
Luis Pasamontes (Cangas del Narcea, Asturias, 1979) afronta su undécima temporada comentando las “grandes vueltas” en COPE, ofreciendo la perspectiva del “gregario”, ese corredor entrenado para sacrificarse por las necesidades y los resultados de su líder.
De la Carretera al Desierto: Una Nueva Etapa para Pasamontes
Gracias a una entrevista, ahora conocemos más de este asturiano, hijo de un soldador y de la señora Luisa. Siendo el menor de cuatro hermanos, una mañana de granizo salió a admirar las motos y chubasqueros de los motoristas que acompañaban una carrera ciclista amateur en su pueblo y quedó hipnotizado por el torso ensangrentado y embarrado del ganador.
De adolescente, Luis ahorraba vendiendo dibujos y ofreciendo repertorios con la banda de música de Cangas para comprarse una moto. Aquello lo cambió todo: quería ser ciclista y comprarse una bici de carreras.
“No había dinero en casa y mi padre me compró una plegable de paseo. A mí no me gustaba y me agachaba en la parte más baja del manillar para verme tumbado cuando me miraba en los escaparates.
Así pensaba que iba en una de carretera”, recuerda Pasamontes.
Finalmente, se compró una GAC color butano y “ahí empecé a construir un sueño. Perdí a mi padre muy pronto, con apenas 14 años, cuando estaba empezando a querer ponerme un dorsal y ser federado. No puedes sacar nada positivo de que la muerte de tu padre, pero eso me hizo entender muy pronto que yo quería ser ciclista”.
El Camino del Gregario: Sacrificio y Aprendizaje
En sus inicios, Pasamontes se caía bastante, pero no cejó en su empeño. Logró algunos triunfos en categorías inferiores, como en la Vuelta a Toledo o el Trofeo “Guerrita”, pero él mismo reconoce que no era el mejor amateur de España.
En el profesionalismo, aprendió rápidamente cuál era su sitio. Un veterano le dijo en una concentración:
“- Luis, ¿sabes que no vas a ganar el Tour de Francia nunca, no?”
“En aquel momento pensaba que me estaban hundiendo, pero en realidad me estaban ayudando”, rememora.
De los líderes para los que trabajó, destaca al colombiano Rigoberto Urán y al español Alejandro Valverde, diferenciando entre “ganadores” y “líderes”.
“Yo tenía compañeros que ganaban carreras, pero no eran líderes. Y otros que eran gregarios y eran líderes del equipo. Valverde era una persona que te impresionaba.
Estar con él era como llegar al mejor equipo de fútbol. Es muy humilde y modesto, y te daba mucha tranquilidad porque sabías que si lo hacía mal hacía cuarto”, explica.
Éxito Más Allá de la Victoria: Un Mentor para Nuevas Generaciones
Su experiencia con líderes le sirve ahora como mentor, acompañando a otros deportistas y haciéndoles ver que “tener éxito no es siempre ganar en lo que te propongas. Yo no era el primero casi nunca y, al final, pude disfrutar de una carrera deportiva de la que me siento orgulloso”.
A pesar de estar retirado del profesionalismo, Luis Pasamontes se sigue presentando como “ciclista”: “No voy tan rápido como iba y ya no tengo un contrato por pedalear, pero yo soy ciclista, líder de mi vida y gregario en la de otros y esa experiencia me sirve para tener un análisis claro de algunos fenómenos más nuevos que pueden lastrar y generar problemas mentales en la actual generación de ciclistas profesionales”.
Critica la robotización y la saturación de datos que pueden generar “parálisis por análisis”, así como eslóganes simplistas. Defiende que uno mismo debe descubrir sus límites, y no que otros se los impongan.
En su equipo, Aural, busca demostrar que la pérdida auditiva no es una limitación.













