
PINOCCHIO: UN ESPECTÁCULO SOBRE LA PATERNIDAD QUE ESCUECE Y CURA
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En el Teatre Akadèmia de Barcelona, Enrico Ianniello presenta su versión de ‘Pinocchio’, la obra de Carlo Collodi, subtitulada ‘El espectáculo de la paternidad’. Ianniello asume el reto de adaptar un cuento tan conocido, ofreciendo una mirada fresca y conmovedora sobre la relación entre Geppetto y su marioneta.
Un carpintero y su creación
Geppetto, interpretado por el propio Ianniello, talla una marioneta a la que llama Pinocchio, con la esperanza de mitigar su soledad y miseria.
Anhela que su creación, con olor a resina, sepa bailar. Sin embargo, Pinocchio, ansioso por explorar el mundo, se escapa, dando inicio a una serie de desventuras.
Las peripecias de Pinocchio
La puesta en escena de Ianniello condensa los treinta y seis capítulos de Collodi en una hora y cuarto.
Pinocchio apedrea al grillo que intenta guiarlo, se quema los pies, malvende los objetos que su padre sacrificó para comprarle el Abecedario, gasta su dinero en el Teatro de Marionetas y es engañado por el Gato y el Zorro, perdiendo las monedas de oro destinadas a su padre. Su nariz crece por mentiroso, se escapa al País de los Juguetes con un compañero y ambos se transforman en burros, terminando en el circo y en el mar.
Una puesta en escena conmovedora
Moreno Bernardi, en una conjunción perfecta con Ianniello, ofrece una interpretación convincente de Pinocchio, articulando su gestualidad con maestría.
El escenario, un suelo de ropa vieja presidido por la pantalla de un cine destartalado, evoca secuencias de películas como ‘Los cuatrocientos golpes’, ‘Sunset Boulevard’, ‘Roma città aperta’ y ‘Al final de la escapada’.
La paternidad en el centro
Ianniello logra su objetivo de destacar el tema de la paternidad. El Pinocchio mentiroso que todos recordamos ocupa solo unos instantes de esta adaptación, que se centra en los frutos agridulces de la paternidad: el hijo que prefiere la diversión a la escuela y la irresponsabilidad al deber.
Un final agridulce
Ianniello adopta el final dulcificado de la historia, en el que Pinocchio se convierte en un niño de carne y hueso, pero sin obviar el regusto amargo de la fábula moral que escuece y cura.
La obra invita a reflexionar sobre las responsabilidades y los sacrificios de la paternidad, así como sobre las dificultades de la educación y el crecimiento.












