
La batalla por la codorniz: El PP presiona para mantener la caza sin restricciones ante el riesgo de sanción europea
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Nueve comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular (PP) han solicitado al Ministerio de Agricultura que no se limiten las capturas de codorniz, una especie cuya conservación está en entredicho. Esta petición surge en respuesta a la presión del sector de la caza, un colectivo que el partido Vox ha intentado capitalizar.
El Gobierno, por su parte, reconoce la necesidad de reducir la caza de codornices para evitar el declive de la especie y el consiguiente expediente sancionador por parte de la Unión Europea. “Seguir como hasta ahora no es una opción”, admiten fuentes gubernamentales.
El PP y la defensa del sector cinegético
El Partido Popular ha salido en defensa del sector cinegético, un ámbito en el que Vox ha intentado consolidar su base electoral, especialmente en las zonas rurales. Vox defiende la caza como un elemento esencial para la prosperidad de estas áreas y como un símbolo de la identidad nacional, equiparando los valores y tradiciones rurales con la identidad española y vinculando el campo a la masculinidad tradicional y los valores nacionalistas.
En este contexto, la caza es una actividad predominantemente masculina, con unos 325.000 hombres federados frente a solo 4.600 mujeres. Del 1,4 millones de licencias de armas utilizables para la caza registradas por el Ministerio del Interior, solo 58.000 pertenecen a mujeres.
El PP argumenta que limitar la caza de la codorniz “tira por tierra años de lucha contra la despoblación”, un argumento recurrente entre los defensores de la actividad cinegética.
El debate científico sobre el estado de la codorniz
Los cazadores sostienen que no existen pruebas científicas que justifiquen la limitación de la caza de codorniz, una postura respaldada por los gobiernos autonómicos del PP. La Real Federación Española de Caza (RFEC) declaró en enero que “las posibles limitaciones no están avaladas por datos científicos” y solicitó a las comunidades autónomas una postura firme en contra de las restricciones.
Tras la admisión del Gobierno de que es necesario reducir las capturas, la RFEC insiste en que las medidas deben ser consensuadas con el sector cinegético. Las nueve comunidades autónomas del PP han enviado una carta al ministerio repitiendo los argumentos de la federación, argumentando que “no hay criterio científico claro”.
La Junta de Extremadura ha manifestado su confianza en que “el Estado no permita que, una vez más, el exceso de protección medioambiental sin justificación técnica suponga un freno al desarrollo económico de los pueblos extremeños”.
El Ministerio de Agricultura ha reconocido la necesidad de rebajar el nivel de caza sobre la codorniz para evitar una sanción europea. Pablo Bernardos, subdirector general adjunto de Producciones Ganaderas y Cinegéticas, ha admitido que “hay que evitar un procedimiento de infracción. Da mala imagen de España y del sector”.
Investigaciones científicas y recomendaciones
Carles Carboneras y Beatriz Arroyo, investigadores que lideraron el consorcio científico cuyas conclusiones utilizó la Comisión Europea para proponer un parón en la caza de codornices, afirman que se ha intentado restar validez a los datos científicos utilizados en los análisis.
“Nuestros análisis revelan que la supervivencia de adultos, y sobre todo de jóvenes, son muy bajas comparadas con los datos históricos”, explican los científicos del Instituto de Recursos Cinegéticos (Irec). “Demuestran que sería necesaria una productividad altísima –que cada hembra criara con éxito unos 15 pollos cada año– para mantener a la población. Esas tasas de reproducción son poco realistas en las condiciones actuales”.
Los investigadores señalan que es necesario atender a muchos parámetros para tomar decisiones, no solo a la tendencia poblacional. “Nuestra modelización muestra que un incremento significativo en la supervivencia de los ejemplares juveniles podría comportar, por sí sola, la recuperación de la población en cuanto a la vía migratoria”.
El problema radica en que los jóvenes y los adultos son indistinguibles a simple vista, por lo que los cazadores no pueden diferenciar la edad de la codorniz al disparar.
Por ello, los científicos recomendaron una moratoria de caza o una reducción muy importante, de al menos, un 75%. Esta propuesta generó una fuerte reacción por parte de los cazadores.
La decisión se toma a nivel europeo debido a que la codorniz es una especie migratoria que atraviesa varios países. El grupo de expertos en las directivas de aves y hábitats de la Comisión Europea ha concluido que “es evidente que seguir como hasta ahora no es una opción”.
El ejemplo de la tórtola europea
Los científicos recuerdan el caso de la tórtola europea, que tras cuatro años de moratoria ha logrado recuperarse lo suficiente como para permitir la reapertura de la caza de forma controlada y consensuada.
Sin embargo, la tórtola también ilustra la resistencia del Partido Popular a limitar la caza. En 2019, la Fiscalía tuvo que instar a los gobiernos regionales a dejar de incluir a la tórtola como especie cazable debido a un expediente sancionador abierto contra España por no proteger adecuadamente a esta ave.
La Real Federación de Caza calificó esta acción como una “amenaza”. Ante la mala situación de la tórtola europea, se estableció una moratoria de todas las capturas, lo que llevó a los cazadores a proponer una reducción del 50% de las capturas, una propuesta que llegó tarde.
La RFEC argumentó que “la prohibición de la caza de la especie supondrá, sin duda alguna y tal y como advierte la comunidad científica, un problema mucho mayor para la especie” y denunció la “falta de imparcialidad de la Fiscalía”.
Finalmente, la moratoria se decretó y la tórtola se recuperó. Los cazadores pueden volver a dispararles desde 2025. Queda por ver qué ocurrirá con las codornices.













