
Ginebras: "Más que abrir camino, estamos construyendo un puente juntas
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Han pasado casi siete años desde que Magüi Berto y Sandra Sabater, compañeras de comunicación audiovisual, buscaron bajista y batería en Tinder para formar Ginebras. Raquel López y Juls Acosta completaron la banda, y un año después, su versión rockera de “Con Altura” las catapultó a la fama.
Ahora, Ginebras presenta su tercer álbum, **”Donde nada es para tanto”**, un trabajo que definen como el más emocional y generacional de su carrera. “Es la crisis de los treinta”, bromean.
El disco explora temas como el rechazo, el deseo sexual, la amistad y la necesidad de expresar emociones, incluso las negativas. “A la gente, y a nosotras mismas, hay que meterle las cosas con el lubricante de la comedia”, afirman.
Un disco emocional y generacional
“Donde nada es para tanto” refleja el crecimiento personal de las integrantes de Ginebras. “Hemos crecido y hemos sentido la necesidad de otras cosas que nos han ido pasando estos años”, explica Magüi Berto.
Sandra Sabater añade que el disco explora temas más profundos, como la ansiedad, y busca conectar con el público a través de interpretaciones más intensas. Inspirada por Rigoberta Bandini, Sandra introduce mensajes feministas con un toque cómico, una característica que ha definido a Ginebras desde sus inicios.
La comedia como herramienta
Raquel López destaca el poder de la comedia para transmitir mensajes importantes. “A veces parece que la comedia es infantil, se le quita valor. Siento que se infravalora y me parece guay que con el poder que nosotras y más grupos tenemos, digamos mensajes superpotentes a través de la comedia”, afirma.
Sororidad y trabajo en equipo
Ginebras celebra el auge de bandas de mujeres en la escena musical. Magüi Berto explica que sus canciones nacen de su propia realidad y de la necesidad de contar sus experiencias como mujeres. “No nace tanto de lo que se supone que tenemos que decir al público, sino desde la necesidad nuestra propia de contar algo”, añade Raquel López.
La banda reconoce que el mundo puede ser hostil, pero se esfuerzan por mantener una actitud positiva y animar a la gente con su música. “Intentamos crear ese espacio de seguridad y bienestar para que cuando pasan cosas malas a tu alrededor, intentes sacarlo si no el lado positivo, mantener la calma”, explica Sandra Sabater.
Sin obsesiones por los estadios
A pesar del éxito, Ginebras no se obsesiona con las giras de estadios. “Preferimos entrar antes al mundo del cine y hacer bandas sonoras que pensar en estadios”, asegura Sandra Sabater. Raquel López añade que el camino es tan importante como el destino final. “Igual hacemos otro Movistar Arena y nos lo gozaremos, pero el camino hay que gozárselo, no es el objetivo”, señala.
Construyendo un puente juntas
Ginebras se siente parte de una comunidad de mujeres que están construyendo un camino en la música. “Más que abrir camino, estamos construyendo un puente todas juntas. Vamos poniendo piedras, y cuanto más lejos llegue, mejor”, afirma Sandra Sabater.
Al principio, la banda no tenía grandes expectativas, solo querían disfrutar de la música. “El objetivo no era ni un estadio, eran la Siroco y la Maravillas”, recuerda Sandra Sabater. Ahora, Ginebras celebra el éxito y espera seguir contando con el apoyo de su público en esta nueva etapa.
Lidiando con el síndrome de la impostora
Ginebras reconoce haber sentido el síndrome de la impostora en sus inicios, pero afirman que ahora lo gestionan mejor. “Tiene que ver con que somos más mujeres en la música, que llevamos más tiempo”, explica Raquel López. Juls Acosta añade que es un problema colectivo que afecta a muchas mujeres. “Quitarte ese lastre necesita mucho tiempo. Y no solo nosotras, todas”, concluye.













