Mar Cabra: Del Pulitzer al Abandono y la Búsqueda de una Vida Laboral Más Sana

Mar Cabra: Del Pulitzer al Abandono y la Búsqueda de una Vida Laboral Más Sana
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Mar Cabra: Del Pulitzer al Abandono y la Búsqueda de una Vida Laboral Más Sana

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Un día, el éxito profesional dejó de tener sentido para Mar Cabra. Tras alcanzar la cima del periodismo como parte del equipo del ICIJ que destapó los Papeles de Panamá, se enfrentó a una realidad inesperada, un vacío que no encajaba con la narrativa tradicional del éxito.

Durante años, Cabra personificó la idea de que “si trabajas en lo que te apasiona, no sentirás que trabajas ni un día de tu vida”. Sin embargo, hoy cuestiona esta afirmación, argumentando que le falta una parte esencial: “No olvides cuidarte en el camino”.

Su experiencia, detallada en su libro “Vivir a jornada completa: Un camino hacia una forma más sana de trabajar”, revela cómo la falta de autocuidado la llevó al agotamiento. Trabajaba 16 horas al día, sacrificando fines de semana y su vida personal por su pasión por el periodismo.

Su cuerpo comenzó a dar señales de alarma, pero ella no las interpretó. En 2014, tras la investigación LuxLeaks, fue hospitalizada en Filipinas y perdió un ovario. A principios de 2015, tras los Swiss Leaks, tuvo problemas de tiroides. “Creía que simplemente era mala suerte”, reconoce.

Pero tras la publicación de los Papeles de Panamá en 2016, su vida se desestabilizó por completo. Sintió un profundo vacío y soledad, y la depresión y el síndrome del burnout la obligaron a dejarlo todo.

Dejar el periodismo fue un duelo complejo. “Salí con muchísima frustración y tristeza del ICIJ”, recuerda. Pero era una necesidad para sobrevivir.

Cómo se Construye el Burnout

El caso de Cabra ilustra cómo el agotamiento se instala gradualmente en quienes se dedican por completo a su trabajo. No es un proceso repentino, sino una acumulación de estrés crónico a lo largo de meses o años.

Las señales incluyen agotamiento extremo, desconexión emocional y una sensación persistente de ineficacia. Tareas que antes eran sencillas se volvían cada vez más difíciles. También pueden aparecer pensamientos acelerados, tensión física, irritabilidad, fatiga, conductas tóxicas o aislamiento.

Muchas de estas señales se han normalizado en ciertos entornos laborales, como el periodismo, donde el consumo de alcohol y el trabajo fuera de horario han sido tradicionalmente aceptados.

Vivir de Cuello para Abajo

Cabra propone recuperar la conexión entre cuerpo y mente, aprender a “vivir de cuello para abajo”. No se trata de evitar los momentos de intensidad laboral, sino de priorizar la recuperación posterior.

Los deportistas tienen claros los tiempos de descanso y recuperación, pero los trabajadores del conocimiento, que pasan el día frente al ordenador, a menudo no lo hacen.

Aunque dejó el periodismo, su trabajo actual en The Self-Investigation, una fundación que promueve la salud mental en el trabajo, es similar en algunos aspectos. Trabaja en casa y pasa mucho tiempo frente al ordenador, pero ha introducido pequeños gestos para equilibrar su vida, como fregar los platos entre reuniones para conectar con el sentido del tacto.

Se trata de encontrar actividades que activen los sentidos y nos traigan al momento presente. “Está demostradísimo que tener un mundo opuesto a nuestro trabajo es una forma de alejar el burnout”, afirma.

La Trampa de la Hiperconexión

La tecnología juega un papel clave en el burnout contemporáneo. Cabra identifica la hiperconexión como uno de los principales culpables de su propia experiencia. Recuperar la atención es fundamental.

Pasaba el día mirando el móvil, especialmente el correo electrónico y WhatsApp. Intentó reconectar con la tecnología de manera más intencional, limitando su uso y evitando la hiperactivación constante.

Cabra cuestiona la creencia de que un buen profesional debe estar siempre conectado. La evidencia científica apunta a lo contrario: más conexión implica más estrés, más errores y mayor riesgo de agotamiento, lo que se conoce como tecnoestrés.

Aplicaciones como Teams y Slack fragmentan el tiempo, aumentan la presión laboral y reducen la productividad real. Cabra propone establecer límites conscientes al uso de la tecnología, reducir las interrupciones, evitar la multitarea y cuestionar la falsa idea de que todo es urgente.

También sugiere desarrollar “empatía digital”, explicitando los tiempos de respuesta en los mensajes.

Trabajar Mejor, No Más

La responsabilidad del burnout suele recaer en la persona que lo sufre, a quien se le pide que aprenda a gestionar el estrés y poner límites. Sin embargo, la experiencia de Cabra sugiere que el problema es más amplio.

No solo se trata de la falta de herramientas individuales, sino de la ausencia de estructuras de apoyo en el trabajo y en la empresa. El problema está en la organización del trabajo, los plazos imposibles, las plantillas ajustadas, la presión constante y la falta de recursos.

También influyen las culturas laborales que premian la disponibilidad total y penalizan cualquier intento de poner límites. “Lamentablemente, hay muchas empresas que no hacen esa reflexión y si te quemas te dan su apoyo pero no cambian nada”, señala Cabra.

Algunas empresas han comenzado a entender la importancia del clima laboral. El Proyecto Aristóteles de Google concluyó que la seguridad psicológica es fundamental para el éxito de un equipo. Es decir, que los empleados se sientan seguros para pedir ayuda o discrepar sin temor a ser juzgados.

Se necesita un cambio en la lógica del rendimiento individual, construyendo entornos donde el cuidado colectivo sea una condición de partida. Esto implica menos reuniones innecesarias, más claridad en la comunicación y expectativas realistas.

Espacios donde el error no se castigue de inmediato. Medidas que no solo mejoran el bienestar de los trabajadores, sino que también aumentan la productividad.

Otra Forma de Éxito

Diez años después de la publicación de los Papeles de Panamá, la vida de Mar Cabra sigue siendo intensa. Dirige una fundación, trabaja con empresas y desarrolla nuevas metodologías para trabajar mejor. La diferencia está en cómo gestiona esa intensidad.

“He descubierto que estar conmigo misma es más divertido de lo que yo pensaba”, confiesa. Ya no rehúye los momentos de pausa. Sus metas van más allá de su propio bienestar.

Quiere que su mensaje llegue a los hombres, ya que las mujeres suelen ser más propensas a cuidar su salud mental y buscar ayuda. También le gustaría que las empresas implementaran sus prácticas para abordar la epidemia de salud mental en el trabajo.

“Gran parte del sufrimiento que nos causa el trabajo es fácilmente prevenible”, afirma. “Todo lo que podamos hacer será bienvenido, porque vivimos en un mundo que ya está lleno de problemas muy complejos como para crear problemas adicionales”.