Dos hermanos italianos descubren su vocación sacerdotal en un seminario de Getafe

Dos hermanos italianos descubren su vocación sacerdotal en un seminario de Getafe
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Dos hermanos italianos descubren su vocación sacerdotal en un seminario de Getafe

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La historia de Marco y Giovanni Ferraris, dos hermanos italianos originarios de Turín, es un testimonio de fe y providencia. Ambos, tras seguir caminos separados, se han encontrado en el Seminario de Nuestra Señora de los Apóstoles, en el Cerro de los Ángeles (Getafe), compartiendo la misma vocación sacerdotal.

Unidos por la fe desde la infancia

Hijos de Andrea y Laura, Marco y Giovanni crecieron en una familia practicante, vinculada al movimiento Comunión y Liberación. Giovanni, de 31 años, llegó a Barcelona en 2018 para trabajar, donde, a través de diversas personas, incluyendo al obispo auxiliar Mons. Toni Vadell, descubrió su vocación.

Marco, de 29 años, inicialmente estudió fisioterapia y trabajó en cuidados paliativos, sin imaginar que seguiría los pasos de su hermano.

Giovanni relata con humor el momento en que Marco le comunicó su decisión: “Le dije: ‘¿te has enterado del Getafe que ha tenido un fichaje increíble este año?’. Toda esa anécdota fue para decirle: ‘oye, que entro al Seminario’”.

El impacto en la familia

Marco recuerda la reacción de sus padres: “Los dos se pusieron a llorar. Y mi madre decía: ‘mira, no lloro porque estoy triste, sino porque se me hace muy evidente la pregunta de quién es este que es capaz de conquistar el corazón de mis dos hijos’”.

La vida en el Seminario: fe, hermandad e intensidad

La vida en el seminario está llena de experiencias compartidas. En el cumpleaños de Giovanni, que coincide con el aniversario episcopal del Obispo D.

Ginés, ambos se encargan de cocinar para todos. “La convivencia aquí es muy bonita, a la vez también muy intensa, porque somos 40 este año”, explica Giovanni. “Muchas veces dices, cuando visitas una parroquia o algo: ‘mi hermano’ y tal, y la gente te pregunta: ‘¿pero tu hermano en la fe?’… y yo digo: ‘no, no, mi hermano de sangre’”.

Para ellos, su historia es una muestra de la gracia divina.

Se sienten enamorados del Señor, dispuestos a ser enviados donde Él quiera, y con la certeza de contar con el apoyo mutuo.

Un consejo para quienes sientan la llamada

Marco, desde su experiencia, aconseja a quienes sientan la llamada de Dios: “Para mí ha sido reconocer, incluso muchas veces a mi pesar, decir al Señor: ‘déjame tranquilo con mi vida’. Simplemente les aconsejaría el vivir intensamente la vida, la realidad que se te llama vivir, para decir: ‘yo necesito que Cristo conquiste cada fibra de mi circunstancia, de mi realidad cotidiana’”.