¿Muerte anunciada o alivio narrativo? El rumor que sacudió Israel

¿Muerte anunciada o alivio narrativo? El rumor que sacudió Israel
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¿Muerte anunciada o alivio narrativo? El rumor que sacudió Israel

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Hace algunas semanas, un rumor sacudió las redes sociales: Irán había asesinado a Ben Gvir, Netanyahu y David Barnea en una serie de ataques con misiles. La noticia, que circuló rápidamente en Twitter, carecía de confirmación oficial. Ningún medio de comunicación, ni siquiera fuentes no confirmadas, respaldaban la información.

A pesar de la falta de veracidad, la noticia generó una extraña sensación. La idea de la desaparición de estas figuras, aunque no deseada, invitaba a imaginar un futuro diferente, un avance en la dirección correcta. Recordé entonces la fotografía de unos soldados leyendo el periódico el día en que se anunció la muerte de Hitler. Su gesto no era de euforia, sino de alivio contenido, ante la incertidumbre de lo que vendría.

La duda persiste

Durante días, la duda persistió en el ambiente digital. En la Wikipedia de Ben Gvir incluso apareció una fecha de defunción que luego fue eliminada. A pesar de mi escepticismo, revisaba a diario la información, esperando que la realidad coincidiera con el rumor.

Llegué a conclusiones contradictorias. Por un lado, parecía improbable que Israel anunciara la muerte simultánea de figuras tan importantes. Por otro, una tragedia de tal magnitud podría ser utilizada como justificación para acciones futuras. Sin embargo, la explicación más sencilla era la más difícil de aceptar: nada de eso había ocurrido.

Teorías de conspiración y la confirmación

Mientras tanto, Internet hacía su trabajo, transformando la duda en entretenimiento. La ausencia de Netanyahu en actos públicos alimentó las teorías de conspiración. Se decía que no había utilizado su avión en toda la semana y que había faltado a reuniones importantes. Todo encajaba perfectamente, como suele ocurrir con las teorías conspirativas, diseñadas para ajustarse a las creencias de cada uno.

Finalmente, Israel publicó un vídeo institucional en el que Netanyahu informaba sobre la situación de la guerra. No obstante, surgieron voces que aseguraban que el vídeo había sido generado por Inteligencia Artificial. Se señalaba un supuesto sexto dedo en la mano del primer ministro. Al analizar el fotograma en cuestión, no encontré pruebas de vida ni de muerte, sino el reflejo de mis propios prejuicios. Un pliegue de la luz simulaba un sexto dedo, una ilusión que solo se hacía evidente al querer verla con insistencia.

Más allá del rumor

Lo único relevante de que sigan vivos es que la historia, la infamia de Israel, la selle una sentencia del tribunal de La Haya, y no el estruendo de un misil iraní.

Lo que queda de esta historia, es la facilidad con la que estamos dispuestos a hipotecar la realidad a cambio de un alivio narrativo. Es positivo que Ben Gvir, Netanyahu y el director del Mossad sigan vivos, porque su final no debería ser una épica militar que los convierta en mártires. Su final debe ser la fría y pausada sentencia de un tribunal de Derechos Humanos que manche sus nombres para siempre.