
La economía brasileña en auge: ¿Por qué la mitad de la población no lo percibe?
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A pesar de indicadores económicos positivos como la creación de 1,7 millones de empleos, una tasa de desempleo del 5,1% (la más baja desde 2012), un récord en la capacidad adquisitiva per cápita mensual (3.613 reales, aproximadamente 600 euros), un crecimiento económico del 2,3% en 2025, una inflación controlada del 3,99%, una sólida inversión extranjera directa (15.000 millones de dólares) y un déficit de las cuentas públicas bajo control (0,4%), muchos brasileños no comparten esta visión optimista.
La Bolsa de São Paulo (Bovespa) también registró un récord de capital extranjero en enero, superando la cifra total de 2025. La economía brasileña parece estar en su mejor momento durante el cuarto año del gobierno de Lula da Silva, y el legado del ministro de economía Fernando Haddad ha sorprendido a muchos, incluso a sus detractores del mercado financiero.
El pesimismo económico en alza
Sin embargo, las encuestas revelan una creciente sensación de pesimismo económico entre los brasileños. Un reciente estudio de Datafolha indica que el 46% de los encuestados cree que la economía ha empeorado en los últimos meses, mientras que solo el 24% percibe una mejora.
¿Cómo se explica esta discrepancia entre los datos económicos y la percepción pública? André Braz, del Instituto Brasileiro de Economia (FGV IBRE), sugiere que el aumento acumulado en el precio de los alimentos desde 2020 ha tenido un impacto significativo en el ánimo de los ciudadanos. A pesar de la estabilidad de los precios en 2025, el aumento previo ha generado malestar en muchas familias.
Además, el cambio climático ha afectado la producción de café, un producto clave para Brasil, lo que ha contribuido al aumento de los precios. La encuesta de Datafolha también revela que el 33% de los encuestados considera que su situación económica personal ha empeorado en los últimos meses.
Informalidad laboral y dificultades para encontrar empleo
Aunque el trabajo informal ha disminuido a un mínimo histórico (37,2%), todavía hay 38,7 millones de brasileños sin empleo formal. La tasa de informalidad es especialmente alta entre los repartidores en moto (71,1%). Además, un porcentaje significativo de trabajadores y jóvenes informan dificultades para encontrar empleo.
La polarización política como factor clave
Si bien estos factores contribuyen al pesimismo económico, la polarización política parece ser un factor determinante. La encuesta de Datafolha muestra que el 77% de los votantes del candidato de extrema derecha Flávio Bolsonaro cree que la economía ha empeorado, en comparación con el 14% de los votantes de Lula.
Las expectativas sobre el futuro también están polarizadas: el 51% de los votantes de Lula prevé una mejora económica, mientras que solo el 14% de los votantes de Bolsonaro comparte esta opinión.
El impacto de las políticas internacionales
Es importante destacar que la percepción económica sufrió un punto de inflexión en julio de 2025, después de que Donald Trump anunciara un aumento del 50% en los aranceles a los productos brasileños. Esta medida generó preocupación y pesimismo en la población.
A pesar de esta percepción negativa, el gobierno de Lula ha logrado el mejor desempeño económico de la última década, implementando políticas como la exención de impuestos para quienes ganan menos de 5.000 reales al mes y el aumento de impuestos para los más ricos.













