El desconcertante avance del castor por media España

El desconcertante avance del castor por media España
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El desconcertante avance del castor por media España

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La presencia del castor europeo se está expandiendo por la geografía española, generando tanto sorpresa como interrogantes sobre su impacto ecológico. Detectado inicialmente en el río Ebro en 2003, su expansión ha alcanzado ríos como el Tormes, el Guadalquivir y, más recientemente, el Tajo.

Avistamiento en el Tajo

En junio de 2024, el paleozoólogo Marco Ansón se encontró con un castor en el río Tajo, un hallazgo inesperado mientras estudiaba las aves de la zona. Este avistamiento confirmó la presencia del roedor en la cuenca del Tajo, donde según la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, ya se tenía conocimiento de su existencia desde 2022, aunque mantenido en secreto.

Ansón y su equipo han identificado tres núcleos de castores en un tramo de 18 kilómetros del río, lo que sugiere que se están estableciendo familias en la zona. A pesar de que en ríos como el Tajo los castores europeos no suelen construir presas como las que se ven en Norteamérica, ya se están observando algunos cambios ecológicos, como la presencia de madera muerta debido a los árboles derribados por los animales.

Origen y expansión

El regreso del castor a España se remonta a 2003, con la liberación ilegal de 18 ejemplares en el valle del Ebro. A pesar de los esfuerzos iniciales para erradicarlos, los castores se han adaptado y expandido por gran parte de la cuenca del Ebro. En 2018, la Comisión Europea consideró que la especie debía considerarse nativa y renaturalizada en el país, y en 2020 el Gobierno español la protegió legalmente.

Poco después, comenzaron a aparecer nuevas poblaciones en lugares alejados de la cuenca del Ebro, lo que sugiere nuevas sueltas incontroladas cuya autoría se desconoce.

El castor como ingeniero ecosistémico

El castor es considerado un icono de la renaturalización, gracias a su capacidad para transformar el entorno. En Norteamérica, sus presas son tan grandes que pueden verse desde el espacio. En Europa, aunque no construyen presas tan grandes, su actividad puede tener un impacto significativo en los ecosistemas fluviales.

En otros países, como Inglaterra, se han realizado estudios que demuestran que la presencia de castores puede reducir las inundaciones, mitigar las sequías y aumentar la biodiversidad. Sin embargo, en España, el entusiasmo por la especie es menor, debido en parte a la suelta ilegal inicial.

Interrogantes y desafíos

Aún se desconocen los efectos a largo plazo de la presencia del castor en los ecosistemas mediterráneos españoles. Algunos científicos advierten que es necesario realizar estudios previos antes de reintroducir cualquier animal extinto en un territorio. Se plantea la necesidad de anticiparse a posibles conflictos que puedan surgir cuando la construcción de presas afecte a intereses humanos.

El reto consiste en gestionar la presencia de estos ingenieros naturales en un paisaje fluvial altamente humanizado.