Dramática situación de un hombre con incapacidad y dos hijos a cargo por trabas burocráticas para acceder al Ingreso Mínimo Vital

Dramática situación de un hombre con incapacidad y dos hijos a cargo por trabas burocráticas para acceder al Ingreso Mínimo Vital
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Dramática situación de un hombre con incapacidad y dos hijos a cargo por trabas burocráticas para acceder al Ingreso Mínimo Vital

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Un ciudadano de Neda, identificado como André Abeledo Fernández, ha denunciado la compleja situación que enfrenta al intentar acceder al Ingreso Mínimo Vital (IMV) tras ser declarado con incapacidad permanente total para su trabajo habitual.

Una pensión insuficiente y un requisito inaceptable

Con dos hijos menores de edad, de 14 y 17 años, y una pensión de solo 752 euros mensuales, Abeledo se encuentra en una situación económica precaria. Denuncia que el sistema le exige una condición que considera inasumible: excluir del padrón municipal a su pareja, una mujer venezolana con quien convive, para poder optar a la ayuda.

De un salario digno a la incapacidad laboral

Abeledo, de 51 años, relata que pasó de percibir un salario de 1.400 euros mensuales trabajando en el sector de supermercados y otros empleos físicos, a recibir una prestación por incapacidad total que representa el 55% de su base reguladora, resultando en los mencionados 752,15 euros al mes. Lamenta que, pese a tener las mismas necesidades económicas que antes, se considere que a los 51 años tiene más facilidad para encontrar otro trabajo.

Un historial médico complicado

El afectado detalla un extenso historial médico que incluye fascitis plantar bilateral, discopatía cervical, tendinitis crónica en ambos hombros, problemas lumbares con compresión nerviosa, epicondilitis crónica pendiente de cirugía, y un doble túnel carpiano operado con resultados limitados.

A pesar de estas dolencias, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) considera que podría desempeñar otra actividad que no agrave su estado de salud. Abeledo ironiza sobre esta valoración, sugiriendo que tal vez lo ven capacitado para ser ministro o astronauta, y asegura haber intentado optar a ofertas como limpiador de oficinas, las cuales fueron descartadas por ser inadecuadas para su condición.

El obstáculo del padrón municipal

El principal problema radica en el rechazo de su solicitud del Ingreso Mínimo Vital.

Al solicitar la ayuda para él y sus dos hijos, excluyendo a su pareja que no es la madre de los menores, el sistema le exige un certificado de convivencia donde figuren las cuatro personas empadronadas.

La simple presencia de su pareja en el padrón, según le han informado tanto el teléfono de información del IMV (020) como los servicios sociales, le impide acceder a la prestación.

Abeledo denuncia la falta de claridad en este requisito: “Nadie me ha sabido explicar este requisito, ni en el 020, ni en el INSS, ni la asistenta social. Tienen una explicación: que no es posible. Quienes me han atendido han empatizado y se han sorprendido, me han dado la razón moral de lo absurdo, pero no se puede hacer absolutamente nada”.

Sin alternativas viables

Abeledo subraya que tampoco puede solicitar la ayuda por hijos menores a cargo, al estar esta ligada al Ingreso Mínimo Vital. Afirma que la única opción que le han ofrecido es “dejar a mi pareja y echarla de casa para que no aparezca en el padrón, dejándola en la calle”, una decisión que rechaza rotundamente.

Críticas a las políticas sociales

En su carta, Abeledo critica la incoherencia que percibe en las políticas sociales: “Hablan del escudo social, pero mis hijos deben vivir con 720 euros al mes porque estoy enfermo.

Hablan de integración de los migrantes, pero pretenden que para solicitar la ayuda eche a la calle a mi pareja extranjera. Hablan de evitar el abuso a las mujeres, pero no tendrían problema en que echase de casa a mi pareja para que mis hijos salgan adelante”.

Abeledo concluye su carta con una reflexión sobre la distancia entre los discursos institucionales y la dura realidad que enfrentan los ciudadanos en situación de vulnerabilidad: “Palabras muchas, pero la realidad con la que me he encontrado es bien distinta. No lo entiendo, no lo puedo entender. Tanta hipocresía me supera”.