Mitos sobre la nutrición y el sobrepeso: Desmontando falsas creencias

Mitos sobre la nutrición y el sobrepeso: Desmontando falsas creencias
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Mitos sobre la nutrición y el sobrepeso: Desmontando falsas creencias

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En el ámbito de la nutrición y la lucha contra el sobrepeso, abundan los mitos. Uno de los más comunes, según el doctor y nutricionista Antonio Escribano, es la creencia de que algunas personas engordan “prácticamente sin comer”.

La realidad fisiológica es clara: si se consume más energía de la que se gasta, el exceso se acumula en forma de grasa. Por lo tanto, no es posible engordar sin consumir calorías.

El problema radica en la percepción subjetiva de la ingesta. Las personas pueden sentir que comen poco, pero si aumentan de peso, es porque están consumiendo más calorías de las que su cuerpo necesita.

La clave está en el balance energético real, no en la sensación de saciedad.

El ayuno intermitente: ¿una solución mágica?

Otro mito popular es el del ayuno intermitente, que consiste en alternar periodos de alimentación con periodos de ayuno prolongado, con la promesa de quemar grasa. Sin embargo, esta práctica puede tener consecuencias negativas.

El cuerpo humano tiene memoria y se adapta a los hábitos. Cuando se somete a periodos de ayuno, aprende a anticipar futuras restricciones alimentarias y ralentiza el metabolismo como mecanismo de supervivencia. Esto provoca que, al volver a comer, se engorde con mayor facilidad, ya que el cuerpo se vuelve más eficiente almacenando energía.

Pastillas para adelgazar: ¿un atajo peligroso?

Muchas personas buscan soluciones rápidas para perder peso, como las pastillas para suprimir el apetito.

Sin embargo, estas opciones suelen ser ineficaces y pueden tener efectos secundarios perjudiciales para la salud.

La clave para adelgazar de forma saludable

La única manera de perder peso de forma sostenible es adoptar un enfoque integral que combine una alimentación saludable con la actividad física regular. Esto implica consumir alimentos nutritivos y en porciones adecuadas, adaptadas a las necesidades individuales de cada persona.

En resumen, la clave para adelgazar de forma saludable es “comer muy bien y bastante poco”. Ese “poco” suele ser menos de lo que uno cree. La solución no está en ayunos ni en pastillas, sino en un cambio de hábitos y en la comprensión real de las necesidades del cuerpo.