ELECCIONES MUNICIPALES EN FRANCIA: UN TEST PARA LAS PRESIDENCIALES DE 2027

ELECCIONES MUNICIPALES EN FRANCIA: UN TEST PARA LAS PRESIDENCIALES DE 2027
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ELECCIONES MUNICIPALES EN FRANCIA: UN TEST PARA LAS PRESIDENCIALES DE 2027

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Francia se prepara para la segunda vuelta de las elecciones municipales, unos comicios que se celebran cada seis años y que, en esta ocasión, a un año de las elecciones presidenciales, son observados con gran atención para detectar posibles cambios en el equilibrio de fuerzas políticas de cara a la futura campaña por la presidencia.

El poder municipal, un bastión histórico

El poder municipal sigue siendo un importante reducto para el Partido Socialista (PS) y Los Republicanos (LR), formaciones que dominaron la política francesa durante más de medio siglo. LR ostenta el mayor número de alcaldías, seguido por los socialistas, que aspiran a mantener el control de París y Marsella, las dos ciudades más importantes del país. Ambas formaciones confían en que su arraigo local les impulse a recuperar el terreno perdido desde la llegada de Emmanuel Macron al poder en 2017.

Si bien socialistas y gaullistas seguirán liderando el número de ayuntamientos, estas elecciones marcan un punto de inflexión para La Francia Insumisa (LFI) y la Agrupación Nacional (RN) de extrema derecha, que buscan trasladar a nivel local los buenos resultados obtenidos en las últimas elecciones nacionales.

La extrema derecha busca expandirse

Tras su victoria en Perpiñán en 2020, la Agrupación Nacional (RN) ha puesto sus miras en la conquista de otras ciudades, especialmente en la región mediterránea (Toulon, Nimes y Marsella). Dado que el partido de Le Pen tradicionalmente obtiene resultados más débiles en áreas urbanas, la conquista de otra alcaldía importante sería un avance significativo y un impulso para las presidenciales del próximo año.

A pesar del triunfalismo mostrado por Jordan Bardella tras la primera vuelta, y la reelección de Louis Aliot como alcalde de Perpiñán, los demás candidatos de RN no tienen garantizada la victoria en las ciudades a las que aspiran. El sistema electoral francés a doble vuelta implica que los resultados dependen en gran medida de las alianzas con otros candidatos, y la semana posterior a la primera vuelta ha confirmado el aislamiento del partido a la hora de negociar con otras formaciones.

Este aislamiento es especialmente evidente en Marsella, donde la permanencia de la candidata de LR y la retirada del candidato de LFI dificultan la victoria del lepenista Franck Allisio. El alcalde socialista Benoît Payan es el favorito para ser reelegido.

Aunque el llamado “cordón sanitario” contra la extrema derecha se ha debilitado en cada cita electoral, aún persiste, sobre todo gracias a los partidos progresistas. Si bien la derecha no suele formar parte de este pacto, en general se niega a pactar con el partido de Le Pen. Para superar esta situación, Jordan Bardella había tendido la mano a “las derechas sinceras” para lograr acuerdos, rompiendo con el discurso tradicional de Marine Le Pen, quien solía afirmar que LR no es “ni derecha ni izquierda”. Sin embargo, los llamamientos de Bardella para la retirada de la conservadora Martine Vassal (LR) en Marsella no han tenido éxito.

Toulon y Nimes, donde los lepenistas compiten con candidatos conservadores y el resultado es incierto, parecen ser las mejores opciones para RN para conquistar una nueva ciudad importante este domingo.

LR ignora el llamamiento de Bardella

Tras la primera vuelta, el presidente de la formación gaullista, Bruno Retailleau, instó a sus votantes a movilizarse “para derrotar a la izquierda o a RN allí donde sea posible”. No obstante, Retailleau dejó claro que considera a La Francia Insumisa como “el principal peligro para el país”, criticando a quienes hacen frente común con ellos.

En este contexto nacional de aislamiento a la extrema derecha, Niza presenta un caso particular. El diputado Éric Ciotti, ex presidente y tránsfuga de Los Republicanos, ahora al frente de una formación de extrema derecha aliada a Marine Le Pen en la Asamblea Nacional, es el favorito para arrebatarle la alcaldía al candidato de centroderecha Christian Estrosi, también tránsfuga de LR, que se pasó al macronismo en 2021.

La candidata ecologista, tercera en la primera vuelta, se ha negado a retirarse en favor de Estrosi. A pesar de que la ejecutiva de LR respalda la candidatura del centrista, Retailleau ha generado malestar en su propio partido al negarse a apoyar públicamente a ninguno de los candidatos. La campaña en Niza ha sido particularmente tensa entre Estrosi y Ciotti, dos hombres que en el pasado fueron colaboradores y amigos.

Cooperación en buena parte de la izquierda

En la izquierda, el Partido Socialista llegaba a las municipales con la aspiración de retener muchas de las grandes ciudades francesas (París, Marsella, Nantes y Montpellier) y conquistar Toulouse y Estrasburgo. Sobre todo, buscaba reivindicar a través del poder municipal una posición de fuerza entre las formaciones progresistas, especialmente en unas elecciones tradicionalmente desfavorables a La Francia Insumisa.

Sin embargo, el partido de Jean-Luc Mélenchon ha superado las expectativas, a pesar de una campaña difícil con una importante presión y una lluvia de críticas por parte de otros partidos y de los medios de comunicación. Si bien no gobernará muchos ayuntamientos, al clasificarse para la segunda vuelta u obtener buenos resultados en ciudades de todo el país, su apoyo será decisivo para la victoria de socialistas o ecologistas (que tratan de conservar Burdeos y Lyon).

LFI confirma también sus buenos resultados en las legislativas en barrios populares de los territorios urbanos. Esta realidad ha llevado a que incluso alcaldes socialistas particularmente reacios a cualquier negociación con los “insumisos” hayan decidido fusionar sus listas.

En Toulouse y Limoges, las listas de LFI fueron las más votadas en la primera vuelta, por lo que ambas ciudades podrían tener alcaldes de este partido, apoyados por el PS. Estas ciudades podrían sumarse a Saint-Denis, donde Bally Bagayoko ganó en la primera vuelta con más del 50% de los votos.

Las alianzas en la izquierda varían según las ciudades (en algunas LFI y PS competirán entre sí en la segunda vuelta), pero han sido lo suficientemente numerosas entre socialistas e “insumisos” para crear una fractura en el interior del PS. El sector más hostil a Mélenchon (encabezado por el ex presidente François Hollande y el eurodiputado Raphaël Glucksmann) ha criticado este acercamiento.

Temen que la situación refuerce el estatus de Mélenchon como única opción viable para la izquierda en la próxima presidencial. Además, pone en una postura difícil al secretario general de los socialistas, Olivier Faure, que se ha negado a cualquier acuerdo nacional con LFI, pero que ha dado luz verde a la multitud de pactos locales.

Incertidumbre en París

En París, el socialista Emmanuel Gregoire y la candidata de LFI Sophia Chikirou no han llegado a ningún acuerdo. Entre acusaciones cruzadas y a pesar de que Chikirou no tiene opciones reales de ganar (11,72% en la primera vuelta), ambos competirán con la conservadora Rachida Dati.

Dati perdió mucho terreno en la primera vuelta con respecto a Gregoire (25,46% y 37,98%, respectivamente), pero para esta segunda ha fusionado su lista con la del centrista Pierre-Yves Bournazel. Además, puede beneficiarse de la retirada de la candidata de ultraderecha (partido Reconquista) Sarah Knafo.

Con una sola candidata de la derecha y el voto de la izquierda dividido entre LFI y PS, Dati (que fue ministra de Justicia con Sarkozy y de Cultura con Macron) puede soñar con arrebatar a la izquierda la capital, que lleva en manos de los socialistas desde 2001.

No obstante, para lograrlo está obligada a movilizar a la gran mayoría de los votantes del centro y la ultraderecha que votaron en la primera vuelta, y a que la lista de Sophia Chikirou se mantenga en las cifras del pasado domingo.