
Nuevos caminos de fe: dos jóvenes navarros responden a la llamada del sacerdocio
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En el marco del Día del Seminario, dos jóvenes navarros han compartido sus experiencias sobre el llamado al sacerdocio en el mundo actual. Álvaro García, de 19 años, y Andrés Muerza, de 31, representan dos perfiles distintos que han optado por formarse en el Seminario de Pamplona.
De la abogacía al seminario: la vocación tardía de Andrés Muerza
Andrés Muerza, pamplonés de 31 años, estudió Derecho y Administración de Empresas en la Universidad de Navarra y ejerció como abogado en Madrid durante casi cuatro años. Aunque siempre sintió una “relación de amistad con el Señor”, su plan inicial era “formar una familia”.
Un sacerdote le planteó directamente la cuestión de la vocación sacerdotal. Tras un proceso reflexivo, decidió dar el paso e ingresar al seminario, donde actualmente cursa el primer año de Teología.
Juventud y fe: el camino vocacional de Álvaro García
Álvaro García, de 19 años y originario de Barañáin, creció en una familia religiosa.
En tercer año de la ESO, tuvo un momento crucial. Se dio cuenta de que si Dios era real, debía vivirlo plenamente, lo que lo llevó a profundizar en la fe a través de la lectura y la oración.
Esa convicción juvenil se transformó en una llamada a la entrega total. Con el apoyo de un sacerdote y la oración diaria, determinó que su camino era el sacerdocio. Tras completar sus estudios, ingresó al seminario, donde cursa su segundo año.
La vida en el seminario: oración, estudio y comunidad
La vida en el seminario se basa en cuatro pilares: oración, estudio, comunidad y formación humana.
La jornada comienza con la oración y la Eucaristía, seguidas de clases de Filosofía y Teología por la mañana. Las tardes se dedican al estudio personal, la formación y se concluyen con más tiempo de oración antes de la cena.
Andrés Muerza ha destacado que, además del horario establecido, también hay tiempo para la amistad, el deporte y el desarrollo personal. Reconoce que uno de sus mayores desafíos fue adaptarse a la rutina fija del seminario después de la libertad de su vida profesional.
Para Álvaro, la principal dificultad es la nostalgia de la vida universitaria y los planes con amigos. Sin embargo, lo ve como una inversión de tiempo “para luego darme por entero”.
Reflexiones sobre la disminución de vocaciones
Álvaro opina que la sociedad actual está “muy asediada por muchas cosas” como la inmediatez, las redes sociales o la pornografía, que fomentan el individualismo.
Sugiere “ir a Cristo, al evangelio” como antídoto.
Andrés aconseja a quienes consideren esta llamada que la tomen “con libertad, que no se agobien”. Asegura que “si de verdad es lo que Dios tiene pensado para él, va a ser su única manera de ser plenamente feliz”.
El arzobispo de Navarra, don Florencio Rosselló, ha enviado un mensaje de ánimo, recordando que las vocaciones “surgen de tu parroquia, de tu pueblo”. Agradeció la labor de los sacerdotes, formadores y seminaristas por su “sí a Dios”, y pidió a los fieles su oración y apoyo económico en este Día del Seminario.













