LA IGLESIA DE BURGOS ANTE EL RETO DE LA DESPOBLACIÓN RURAL

LA IGLESIA DE BURGOS ANTE EL RETO DE LA DESPOBLACIÓN RURAL
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LA IGLESIA DE BURGOS ANTE EL RETO DE LA DESPOBLACIÓN RURAL

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La Iglesia de Burgos ha intensificado su compromiso con el mundo rural a través de una campaña diocesana enfocada en abordar el problema de la despoblación, especialmente grave en algunas zonas de la provincia. José Luis Lastra Palacios, vicario de Pastoral, ha calificado los encuentros realizados como “positivos” y ha transmitido un mensaje de esperanza, instando a no “tirar la toalla” ante esta problemática, argumentando que las tendencias demográficas pueden revertirse.

La iniciativa consiste en la realización de charlas mensuales en diferentes localidades, abarcando los arciprestazgos de la provincia. Estos encuentros buscan comprender la realidad del mundo rural desde la perspectiva de sus habitantes, reflexionar a partir de las enseñanzas de la Iglesia y destacar experiencias concretas de compromiso cristiano en este ámbito.

Un análisis “agridulce” de la situación

Lastra ha descrito la percepción general como “agridulce”, reconociendo los efectos negativos del declive demográfico, como el envejecimiento de la población y la pérdida de servicios. Sin embargo, también ha resaltado el valor intrínseco de la “cultura rural”, caracterizada por “la cercanía, la proximidad y el cuidado mutuo”, elementos que considera esenciales para preservar.

Este capital social podría convertirse en un factor de atracción para aquellos que buscan “una vida de mayor calidad”.

En este sentido, la Iglesia, gracias a su presencia capilar en los pequeños pueblos, puede desempeñar un papel importante como espacio de encuentro, bajo el lema de la campaña: “Tierra de encuentro y compromiso”.

El papel crucial de los jóvenes

El vicario ha puesto especial énfasis en el papel de los jóvenes para revertir la tendencia de la despoblación. Compartió una experiencia del arciprestazgo de Amaya, donde, ante la escasez de jóvenes, la Iglesia ofrece actividades conjuntas. Lastra destacó como positivo el hecho de que algunos universitarios “vuelvan” a colaborar con los más pequeños, pidiendo a aquellos que están fuera que mantengan su identidad y que ayuden en lo posible.

Asimismo, resaltó la importancia de fortalecer la autoestima del mundo rural, combatiendo la percepción negativa que a veces se tiene desde fuera. Es fundamental que aquellos que han emigrado a estudiar o trabajar en otros lugares mantengan esa autoestima y valoren lo que el mundo rural les aportó en su formación.

Implicación activa y soluciones desde dentro

Lastra ha insistido en que los habitantes de los pueblos no pueden adoptar una actitud pasiva, esperando soluciones externas.

Defiende la necesidad de una “implicación activa”, ilustrándolo con un ejemplo: “Si se te cae un puente, no esperes a que vengan a arreglártelo. Hazlo tú, por lo menos de momento, porque si no se pueden olvidar de ti”.

Si bien las políticas públicas son necesarias y es importante exigir a las administraciones que presten mayor atención al mundo rural, la solución real reside en la “necesaria implicación entre todos”. Este esfuerzo debe surgir “desde dentro”, involucrando al tejido asociativo, las instituciones públicas y a la propia Iglesia.