
Descubren un insulto de hace 2.000 años grabado en una bala de honda romana
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Hace aproximadamente 2.000 años, en pleno Imperio Romano, la guerra no se limitaba al uso de armas y estrategias militares. Las palabras también eran una herramienta para desmoralizar al enemigo. Un reciente hallazgo arqueológico ha revelado que el sarcasmo y los insultos eran parte del combate mucho antes de la existencia de los medios de comunicación modernos.
Un equipo internacional de investigadores descubrió una bala de honda con una inscripción insultante durante las excavaciones en Hippos, una antigua ciudad de la Decápolis, cerca del Mar de Galilea.
El análisis de la pieza arqueológica fue realizado por los arqueólogos Michael Eisenberg, Arleta Kowalewska y Gregor Staab, de la Universidad de Haifa y la Universidad de Colonia. Su investigación confirma que la “guerra psicológica” era una táctica utilizada en los enfrentamientos del mundo antiguo.
La bala de honda, hecha de plomo fundido, mide alrededor de 3,2 centímetros de largo, 1,95 de ancho y pesa unos 38 gramos. En una de sus caras, presenta cinco letras griegas: ΜΑΘΟΥ (MATHOU). Los especialistas interpretan la inscripción como un imperativo del verbo “aprender”, algo similar a un contundente “¡aprende la lección!” dirigido al enemigo.
Un mensaje lanzado a cientos de metros
Las hondas eran armas sorprendentemente eficaces en la antigüedad. Económicas, ligeras y fáciles de transportar, podían ser letales en manos de soldados experimentados. Los honderos podían alcanzar distancias de más de 300 metros, con un rango de combate habitual de entre 100 y 300 metros.
Este detalle convierte el proyectil en algo más que una simple munición. El mensaje grabado funcionaba como un “comentario sarcástico” lanzado directamente contra el enemigo, una forma temprana de humillación psicológica durante la batalla.
El hallazgo se produjo durante la campaña arqueológica de 2025 en la necrópolis meridional de Hippos, cerca del arroyo Sussita y junto a una antigua vía que conducía a la puerta oriental de la ciudad. El proyectil apareció a unos 260 metros de las murallas, una distancia que sugiere un posible disparo defensivo desde la fortificación hacia tropas que avanzaban por el camino.
La posición del descubrimiento permite imaginar la escena: soldados defendiendo la ciudad desde lo alto mientras los atacantes se acercaban. En ese contexto, una lluvia de proyectiles, algunos con mensajes grabados para ridiculizar a los enemigos, podía caer sobre ellos.
Insultos y propaganda en la guerra antigua
Aunque pueda parecer sorprendente, no es la primera vez que se encuentran proyectiles con mensajes grabados. Diversos hallazgos arqueológicos en el Mediterráneo han revelado balas de honda con nombres de comandantes, símbolos militares o frases provocadoras dirigidas al enemigo.
En algunos casos, se han encontrado inscripciones como “¡Toma esto!”, “¡Atrápalo!” o “¡Pruébalo!”, demostrando que los soldados también utilizaban el humor o la burla como arma psicológica. Investigaciones sugieren que, además de su función militar, estas piezas también podían servir como propaganda política en determinados conflictos.
Por ejemplo, en excavaciones arqueológicas en Jaén (España) apareció una bala de honda con la inscripción latina “CAE / ACIPE”, que algunos investigadores interpretan como una provocación dirigida a Julio César durante la guerra civil romana.
El nuevo hallazgo de Hippos es especialmente interesante porque no se trata de un símbolo o un nombre, sino de un mensaje verbal directo, algo relativamente poco común en este tipo de munición.
Una ciudad clave del mundo romano oriental
La ciudad de Hippos, también conocida como Sussita, fue fundada probablemente en el siglo II a. C. tras la batalla de Paneion, cuando el imperio seléucida consolidó su dominio sobre la región.
Situada a unos 350 metros sobre el nivel del mar de Galilea, la ciudad dominaba rutas comerciales y estratégicas de la zona, lo que la convirtió en un enclave decisivo tanto para el comercio como para la defensa militar.
Durante más de dos décadas de excavaciones arqueológicas en el lugar se han recuperado decenas de proyectiles de honda, pero este destaca por su inscripción. Para los investigadores, el pequeño objeto no solo aporta información sobre las armas del pasado, sino también sobre la mentalidad de los combatientes.
Al fin y al cabo, incluso en las guerras de hace dos milenios, los soldados ya sabían que un buen insulto podía viajar tan lejos como un proyectil.













