
Elecciones Municipales en Francia: La Extrema Derecha No Logra Impulsar su Avance
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Los resultados iniciales de las elecciones municipales en Francia indican que la Agrupación Nacional (RN), el partido de extrema derecha liderado por Marine Le Pen, no ha logrado obtener el respaldo esperado por los votantes. A pesar de las expectativas, la formación no ha conseguido hacerse con las alcaldías de ciudades clave como Marsella, Nimes y Toulon.
El foco en las grandes ciudades
Francia celebró la segunda vuelta de sus elecciones municipales con gran interés en las principales ciudades, consideradas laboratorios políticos donde los partidos evalúan estrategias electorales de cara al crucial año 2027.
Tras los resultados históricos obtenidos en las elecciones legislativas y europeas de 2024, RN llegaba a estos comicios con el objetivo de consolidar su presencia a nivel local y seguir desafiando el aislamiento político al que se ha visto sometido. Una victoria en una nueva gran ciudad, sumada a la que ya ostentan en Perpiñán desde 2020, habría reforzado su estrategia de normalización y confirmado sus posibilidades para 2027, año en que históricamente obtienen peores resultados en el electorado urbano.
El cordón sanitario persiste
Uno de los aspectos destacados de estas elecciones municipales es que el partido de Jordan Bardella y Marine Le Pen no ha logrado, por el momento, romper el cordón sanitario que le aísla. A pesar de los intentos de Bardella por acercarse a “las derechas sinceras”, la derecha gaullista y el centroderecha se niegan a pactar con RN.
Asimismo, los partidos de izquierda han continuado movilizándose para impedir la victoria de la extrema derecha en aquellas ciudades donde tienen posibilidades reales de hacerlo.
Como consecuencia, el partido de Le Pen no ha logrado hacerse con las alcaldías de Nimes y Toulon, a pesar de que estas ciudades se encuentran en territorios donde RN suele obtener buenos resultados a nivel nacional y de que sus candidatos lideraron la primera vuelta.
Listas de unidad de la izquierda
De cara a la primera vuelta, el Partido Socialista (PS) aspiraba a consolidarse como la principal fuerza progresista y a demostrar su capacidad de victoria mediante alianzas con Ecologistas y Comunistas, excluyendo a Francia Insumisa (LFI). El objetivo del PS era avanzar hacia la formación de una gran coalición progresista sin el partido de Jean-Luc Mélenchon.
Sin embargo, los buenos resultados obtenidos por LFI obligaron a muchos candidatos socialistas a modificar su discurso y a buscar el apoyo de los “insumisos” para lograr la victoria. En dos ciudades importantes, Toulouse y Limoges, los candidatos de LFI superaron a los socialistas y se presentaron como cabezas de listas unitarias de la izquierda, con la aspiración de convertir estas dos capitales en las primeras en tener un alcalde “insumiso”.
Manuel Bompard, coordinador de LFI, destacó las victorias del partido en ciudades como Roubaix, afirmando que “el avance de las listas de LFI, ya observado en la primera vuelta, se confirma, se amplía y se refuerza”.
Elecciones al Senado en el horizonte
Más allá del control de los ayuntamientos, las elecciones municipales también tenían otro objetivo importante para los partidos: las elecciones al Senado del próximo septiembre. En Francia, esta elección se realiza por sufragio indirecto a través de un colegio de grandes electores, formado mayoritariamente por representantes locales, lo que vincula directamente ambas votaciones.
Actualmente, Francia Insumisa no cuenta con ningún senador y Agrupación Nacional solo con tres, pero su trabajo de implantación en estas elecciones locales podría ayudarles a crecer en los próximos comicios.
Macron, acusado de influir en París
En contraste con la “ola verde” que se vivió hace seis años, los ecologistas, junto con los macronistas, son las dos fuerzas políticas con una dinámica más negativa en estas elecciones. En particular, el partido fundado por Emmanuel Macron, Renacimiento, ha optado por una estrategia minimalista.
La discreción del partido presidencial y del Gobierno en la campaña contrasta con la irrupción, involuntaria, de Emmanuel Macron en la carrera por la alcaldía de París. El candidato socialista, Emmanuel Grégoire, acusó a Macron de haber intervenido personalmente “a través de intermediarios” para facilitar la retirada de Sarah Knafo, candidata ultraderechista clasificada para la segunda vuelta en la capital.
El equipo de Grégoire acusa al presidente de haber transmitido un mensaje al empresario conservador Vincent Bolloré, cercano a Sarah Knafo, a la que los medios de Bolloré invitan frecuentemente. Además, Macron habría participado en las presiones al candidato centrista para que fusionara su lista con la de la conservadora Rachida Dati, con el objetivo de favorecer la victoria de esta candidata, que hasta hace poco era ministra de Cultura y que, según los medios franceses, cuenta con el favor del presidente y de su esposa.













