El tren de hierro de Mauritania: Un viaje extremo a través del desierto

El tren de hierro de Mauritania: Un viaje extremo a través del desierto
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El tren de hierro de Mauritania: Un viaje extremo a través del desierto

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Un tren serpentea a través del desierto de Mauritania, llevando consigo a cientos de personas expuestas a las inclemencias del tiempo. Su destino: Nuadibú, una ciudad portuaria de 120.000 habitantes ubicada en la frontera del Sahara Occidental.

Un desafío de resistencia

Aunque no se considera el tren más peligroso del mundo en términos de agresiones, el desafío de viajar en este ferrocarril radica en la resistencia. Los pasajeros deben soportar temperaturas extremas, tanto el frío como el calor, además de las partículas de mineral de hierro que los tiñen durante las 20 horas que dura el trayecto entre Zouérat y Nuadibú.

El tren más largo del mundo

Este no es solo un tren cualquiera, sino el más largo del mundo, alcanzando los tres kilómetros de longitud. Está compuesto por alrededor de 200 vagones cargados con mineral de hierro extraído de una mina a cielo abierto en Zouérat, un gigantesco agujero en una montaña donde trabajan unas 150 personas.

La tierra extraída posee una concentración de hierro del 87%.

Tras ser triturada, se carga en los vagones, cada uno con una capacidad de 100 toneladas. Esto significa que cada convoy transporta un peso superior a las 20.000 toneladas, requiriendo la fuerza de tres locomotoras.

Viajeros a la intemperie

Aunque viajar sobre los vagones de mineral está prohibido, las autoridades hacen la vista gorda ante aquellos que se aventuran en este recorrido infernal de 700 kilómetros. Entre los viajeros se encuentran pequeños comerciantes, saharauis que huyen de su tierra, personas en situación de extrema pobreza y aventureros en busca de un reto.

Si bien los trenes disponen de un vagón de pasajeros con un costo de 5 euros, la mayoría no puede permitírselo. Los retrasos son frecuentes, ya que la partida del tren depende de la carga.

Las averías son comunes, lo que dificulta predecir la hora de llegada.

Existe una única parada en el camino, Choum, aunque no siempre se detiene. A veces, el tren pasa de largo, ignorando a aquellos que llevan esperando durante todo el día.

Un espectáculo visual único

A pesar de las dificultades, el viaje ofrece un espectáculo visual único: la sinfonía de colores del paisaje. El cielo rojo al atardecer, la llanura ocre por la que circulan las vías, la noche estrellada. Es un lugar privilegiado para observar la Vía Láctea.

Y la aparición de una gigantesca bola de fuego en el horizonte tras la gélida noche genera asombro.

Preparación para el viaje

Los pasajeros se cubren el rostro y el cuerpo con ropa para protegerse. Utilizan plásticos para tumbarse y descansar. Algunos llevan mantas para soportar el frío. Es peligroso permanecer de pie debido a los fuertes vientos del desierto.

Todos terminan cubiertos de mineral.

El viaje pone a prueba la resistencia física debido a los cambios bruscos de temperatura. Durante el día, se superan los 40 grados, mientras que por la noche el termómetro desciende a cero, con riesgo de hipotermia. El polvo del mineral se introduce en los pulmones, y el viento puede arrojar al vacío a quienes no se resguarden adecuadamente. Es fundamental llevar comida y agua suficiente.

Historia y economía

La línea ferroviaria que parte de las montañas de Zouérat fue inaugurada en 1963 para exportar el mineral de hierro.

La mitad de los ingresos del comercio exterior de Mauritania provienen de este yacimiento. China es el principal comprador, adquiriendo el 60% de la producción. El ferrocarril y la explotación pertenecen a la Societé Nationale Industrielle et Minière, creada tras la nacionalización del negocio.

Al llegar a Nuadibú, una flota de taxis amarillos espera en la estación, donde el mineral se descarga de los trenes a los barcos. Al día siguiente, el tren vacío emprende el mismo recorrido de vuelta.