Gaziel: La vida de un periodista “insobornable” restituida en una nueva biografía

Gaziel: La vida de un periodista "insobornable" restituida en una nueva biografía
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Gaziel: La vida de un periodista "insobornable" restituida en una nueva biografía

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Agustí Calvet, conocido como Gaziel, dejó una declaración de principios plasmada en un artículo al cumplir veinte años en ‘La Vanguardia’: «Mis lectores me aman por esta sencilla razón: porque saben que Gaziel es falible, pero insobornable». Esta frase da título a la biografía ‘Insobornable. Vida de Gaziel’ (Galaxia Gutenberg) del historiador Francisco Fuster, que busca reivindicar la figura de uno de los grandes nombres del periodismo español del siglo XX.

Un periodista de la preguerra de talla internacional

Fuster afirma que Gaziel estaba destinado a ser el Ortega y Gasset catalán, un intelectual que se expresaba a través de la prensa. Lo considera el mejor periodista de España durante el periodo de entreguerras, destacando su labor como director de periódico, cronista de guerra, corresponsal, editorialista, columnista y crítico literario.

Para Fuster, Gaziel se encuentra entre los cinco grandes del periodismo español de la primera mitad del siglo, junto a Azorín, Josep Pla, Julio Camba y Manuel Chaves Nogales. La Guerra Civil truncó su carrera, obligándolo al exilio y privándolo de volver a dirigir un periódico.

De estudiante de Derecho a cronista de guerra

Aunque su padre le impuso estudiar Derecho, Agustí Calvet lo abandonó para estudiar Filosofía. Tras un período en París preparando oposiciones, la Primera Guerra Mundial lo sorprendió. Gaziel comenzó a registrar sus observaciones diarias en un dietario íntimo en catalán, dejando constancia de los acontecimientos extraordinarios que presenciaba.

De vuelta en Barcelona, mostró su cuaderno a Miquel dels Sants Oliver, director de ‘La Vanguardia’, quien reconoció inmediatamente el valor de sus textos.

El ‘Diario de un estudiante en París’ se publicó en treinta y cinco entregas durante tres meses, considerándose posiblemente lo mejor que escribió Gaziel. Posteriormente, se desempeñó como corresponsal en París durante la guerra, consolidando su prestigio con sus crónicas desde el frente.

Director de ‘La Vanguardia’ y referente de la burguesía catalana

Tras la muerte de su mentor, Gaziel se unió a una dirección compartida y en 1933 fue nombrado director único de ‘La Vanguardia’. Bajo su liderazgo, el periódico se modernizó, enviando corresponsales al extranjero, contratando agencias internacionales e incorporando firmas destacadas como Azorín, Gregorio Marañón y Madariaga, además de recuperar a intelectuales catalanes marginados por el catalanismo oficial, como Eugenio d’Ors.

Además, ‘El Sol’, el diario de José Ortega y Gasset, lo contrató para que explicara Cataluña al resto de España. Gaziel representaba esa Cataluña moderada que buscaba encaje dentro del Estado y se convirtió en el ‘opinion maker’ de referencia para la burguesía catalana.

Inicialmente optimista con la República, se distanció a medida que percibía el rumbo de los acontecimientos, advirtiendo que el país se dirigía hacia la ruptura.

El exilio y el regreso a una España hostil

En julio de 1936, Gaziel partió al exilio, dejando atrás su casa, biblioteca y archivo, saqueados por la misma turba anarquista que había intentado matarlo. El exilio marcó un punto de inflexión en su vida, llevándolo a vagar por Colombia, Londres, Bruselas y París. A su regreso a la España de Franco, se enfrentó a una denuncia de su antiguo jefe, Carlos Godó, un acto de venganza personal debido a la aceptación de la República por parte de Gaziel.

Gaziel sobrevivió gracias a las rentas de propiedades heredadas y a un empleo como gerente en la editorial madrileña Plus Ultra. El que había sido el periodista más influyente de España vivía ahora como un marginado.

En 1949, anotó en su dietario que no era más que un periodista, un pequeño escritor de circunstancias que no dejaría nada perdurable.

Un tardío renacer literario

A partir de los años cincuenta, con la ayuda de Pla, Gaziel volvió a publicar en catalán, descubriendo que aún tenía lectores. Escribió un libro sobre su pueblo natal, Sant Feliu de Guíxols, seguido de libros de viajes y memorias que tuvieron cierto éxito. Sin embargo, su renacer tuvo límites, ya que era un escritor desfasado que seguía hablando del mundo de ayer, con memorias que terminaban en 1914.

Gaziel murió en 1964, sin terminar sus obras completas.

Su dietario, ‘Meditaciones en el desierto’, se publicó póstumamente, revelando un desahogo que la censura no habría permitido en vida.