El Contraste Nórdico con la UE: Islandia Se Acerca a Bruselas, Noruega Evita el Debate

El Contraste Nórdico con la UE: Islandia Se Acerca a Bruselas, Noruega Evita el Debate
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El Contraste Nórdico con la UE: Islandia Se Acerca a Bruselas, Noruega Evita el Debate

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El debate sobre la adhesión de Islandia y Noruega a la Unión Europea ha resurgido, impulsado por preocupaciones compartidas sobre la incertidumbre geopolítica en el Atlántico Norte, la guerra en Ucrania, la vulnerabilidad de los estados pequeños ante la economía global y las dudas sobre el papel de EE.UU. como aliado estratégico.

Ante este panorama, Islandia y Noruega están tomando caminos divergentes en su relación con la UE. Reikiavik ha anunciado un referéndum para el 29 de agosto, donde se decidirá si se reanudan las negociaciones de adhesión al bloque europeo.

Oslo, por su parte, prefiere mantener y ampliar la cooperación actual con la UE, evitando abrir el debate sobre la adhesión.

Bruselas se muestra favorable a la integración de ambos países, que ya pertenecen al Espacio Económico Europeo (EEE) y al espacio Schengen, y participan en programas de cooperación como el Erasmus. Además, dada la riqueza de ambos países, serían contribuyentes netos al presupuesto de la UE. Sin embargo, existen obstáculos como la soberanía, la adopción del euro y el control de los caladeros de pesca.

Empujados hacia la UE por la Desconfianza en EE.UU.

El debate sobre una mayor integración de Islandia en la UE ha sido recurrente. El país solicitó el ingreso en 2009, pero el proceso se congeló y abandonó años después. Ahora, la discusión se centra en la seguridad.

Islandia comparte similitudes geopolíticas con Groenlandia, lo que ha generado inquietud. Ambas se encuentran en el mismo corredor estratégico del Atlántico Noroeste, una región con creciente importancia militar y comercial debido al cambio climático.

El nombramiento de un nuevo embajador de EE.UU. en Islandia por Donald Trump generó controversia, al bromear sobre la posibilidad de que Islandia se convirtiera en el 52º estado de EE.UU.

Más allá de este episodio, la falta de respeto de la administración Trump por los tratados internacionales ha llevado a Islandia a replantearse su acuerdo bilateral de defensa con EE.UU., firmado en 1951. Para muchos islandeses, la disputa por Groenlandia ha generado dudas sobre la fiabilidad de EE.UU.

En este contexto, el gobierno islandés actual, favorable a la UE, busca acercarse a Bruselas. Las encuestas sugieren un apoyo considerable a la reanudación de las negociaciones de adhesión.

La política pesquera común sigue siendo un obstáculo importante. Existe el temor de que la adhesión a la UE perjudique la pesca, el principal sector económico de Islandia.

Según el politólogo Eiríkur Bergmann, ningún gobierno islandés aceptaría un acuerdo con la UE que no garantice el control total de los caladeros. Bergmann también señala que Islandia ya está integrada en un 80% en la UE, pero sin voz en las decisiones europeas.

Mantener la Soberanía

En Noruega, el debate sobre la adhesión a la UE persiste dentro del Partido Laborista gobernante. Sin embargo, el primer ministro Jonas Gahr Støre ha reiterado que no está interesado en abrirlo.

Prefiere fortalecer el acceso de Noruega al mercado único europeo, ya que los países de la UE son su principal socio comercial, especialmente para las exportaciones de gas y petróleo.

Económicamente, Noruega ha prosperado fuera de la UE, manteniendo el control sobre sus recursos pesqueros, la agricultura, la moneda y la política energética. Según Øyvind Svendsen, director del Centro de Investigación en Europa del Instituto Noruego de Asuntos Internacionales (NUPI), “Mantener la soberanía es el principal argumento de Noruega para estar fuera de la UE”. Sin embargo, reconoce un déficit democrático al tener que aceptar reglas de la UE sin participar en su elaboración.

La última votación sobre la adhesión a la UE en Noruega fue hace 30 años, con dos resultados negativos previos. Actualmente, se reclama la oportunidad de que las nuevas generaciones voten sobre el tema.

La opinión de los noruegos sobre la UE ha evolucionado, influenciada por la guerra en Ucrania y el aumento de los precios de la electricidad. Las encuestas muestran un apoyo del 35% a la adhesión, un respaldo significativo, pero insuficiente dada la polarización del tema.

Svendsen plantea la alternativa ante las dudas sobre la asociación con EE.UU.: “Un país pequeño no puede estar solo en el mundo. Y si la asociación transatlántica se desmorona, nuestros amigos están en la UE”.